viernes, 8 de febrero de 2008

PRUDENCIA Y TOLERANCIA EN LAS VIAS

MAICAO AL DÍA
Nuestras calles y carreteras se han convertido en espacios en donde reina la intolerancia y la imprudencia. Orlando Carcamo reflexiona sobre la necesidad urgente de la tolerancia y la prudencia al conducir.
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PRUDENCIA Y TOLERANCIA EN LAS VÍAS

Por:
Orlando Cárcamo Berrío
ocarcamob@yahoo.com



Había una cola de carros a la salida de una ciudad. Un motociclista, en su moto nueva, avanzaba a toda velocidad adelantando carros en zigzag con la temeridad que caracteriza a muchos de ellos. Unos metros antes de un puente, intentó adelantar por la izquierda a una tractomula pero no pudo porque venían carros de frente. Luego, vio un claro por la derecha, entre el camión y la baranda del puente y, con cierta agresividad y velocidad, entró por esa parte. Los testigos dicen que después de haber avanzado hasta más o menos la mitad del camión, el ángulo entre el camión y la baranda se cerró más, la moto rozó la baranda y el impacto arrojó al motociclista al piso justo delante de las llantas traseras del camión. El conductor del camión fue alertado luego por otros conductores acerca del accidente que sus llantas traseras acaban de protagonizar.

Llevé la narración de este accidente a mi salón de clases para reflexionar sobre los valores de prudencia y tolerancia en la vida diaria porque uno de mis alumnos era mototaxista y entraba al salón de clases con un casco bajo el brazo. Naturalmente no quería que mi alumno tuviera un accidente por conducir de forma imprudente o intolerante.

Por tolerancia se entiende el respeto hacia las acciones o prácticas de lo demás aun cuando no nos agraden por su mal gusto, falta de educación o ignorancia. Como la violencia engendra más violencia, la tolerancia nos indica que los conflictos se solucionan de forma dialogada cuando realmente tienen importancia. Si en la calle algún conductor va de prisa, lo mejor es darle la vía. Cuando alguien, por ejemplo, viola una regla de tránsito, si somos tolerantes lo normal es que no digamos nada. ¿Qué podemos hacer? Si somos intolerantes, entonces le lanzamos insultos –que es lo que siempre se hace la gente mal educada-, lo cual puede generar problemas de agresiones y peleas en las vías. Dice el Libro de los Valores (El Tiempo, 2005): “Una gran virtud es tolerar en los demás lo que uno debe prohibirse a sí mismo”.

La prudencia es un valor de mucha importancia para quienes conducen moto o cualquier vehículo. Al respecto, dice el mismo libro: “ Una persona prudente se caracteriza por su cautela al actuar, la cual es resultado del alto valor que le da a su propia vida, a la de los demás y en general a todas las cosas que vale la pena proteger.” Entonces, un conductor prudente prefiere esperar unos segundos o minutos en una cola en lugar de tomar decisiones imprudentes que ponen en peligro su propia vida y la de los demás; prefiere bajar la velocidad en lugar de adelantar a un camión mientras se toma una curva o se sube una cuesta; prefiere manejar dentro de los límites de velocidad recomendados en carretera, etc.

Un par de semanas después de mi diálogo sobre el tema, entró mi alumno mototaxista con su casco bajo el brazo, el rostro hinchado como un balón, con cicatrices todavía sin sanar y un paso lento que reflejaba dolor. Le pregunté si fue intolerante o imprudente. Me respondió que él fue prudente pero fue chocado por un mototaxista imprudente.


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