martes, 5 de febrero de 2008

LOS ARGUMENTOS: ARMAS DE LA VALENTÍA


Nos complace presentar a partir de la fecha los interesantes escritos de Silvia Atrio, una argentina a carta cabal que se quedó a vivir entre los maicaeros. Podemos dar fe de sus excelentes cualidades como persona y profesional. Los invitamos a leer esta, su primera columna para "MAICAO AL DÍA"



LA COLUMNA DE SILVIA ATRIO

Si los argumentos son las armas de los valientes, se puede deducir fácilmente, de quien son las armas de la violencia física y síquica.

Los países que han sufrido el horror de la guerra, se han dado cuenta que por ese camino solo se llega a la destrucción indiscriminada, al dolor profundo con heridas de muy difícil cicatrización, y que la mejor manera de repartirse el poder político y económico, es ofreciendo productos y servicios competitivos, con creatividad, ingenio y sin dañar el ambiente.

Esas guerras aumentaron y aumentan los ingresos de los fabricantes de armas, que silenciosamente y sin remordimiento, contribuyen a la destrucción de ciudadanos de tercera o cuarta categoría, según sus escalas de valores humanos.

Pero también existen otras armas mucho más sutiles y cobardes que no las producen necesariamente países industrializados, sino que son producidas por cualquier mente inescrupulosa, de cualquier parte del mundo: el engaño, la malversación de fondos públicos y la corrupción en general.

A pesar de las malas experiencias pasadas, algunos líderes siguen armándose e induciendo a niños y a pobres incautos, que no tienen nada que perder, a portar un fusil, para defender una causa perdida, o a secuestrar a supuestos ladrones de sus ilusiones. Otros, esgrimen las armas de la corrupción, con lo que van destruyendo los pueblos a cuenta gota y sin piedad. También existen los que utilizan todo tipo de armas.

Es más fácil ocultarse en montes impenetrables, o tras la imagen de “honorables” servidores del Estado, para cometer delitos contra los pueblos a los que supuestamente están sirviendo o defendiendo. Ambos actúan de la misma forma: por sorpresa, cobardemente.

Estos individuos o grupos, pretenden mostrarse como víctimas ante la opinión pública, porque supuestamente son “defensores de los pueblos explotados, mártires de las garras de un imperialismo distinto al que ellos quieren construir” o “sacrificados hombres de paz, protectores de las democracias regionales (entiéndase este tipo de democracia, como la habilidad para manejar la ignorancia de los votantes)”. Ambos tipos de líderes no tienen ideales nobles y sí un solo propósito: el poder personal, mediante el factor económico, sin importar el medio que utilizan, o a quien perjudican.

Dios protege a los líderes valientes que toman únicamente las armas de los argumentos, para defender sus ideas inteligentemente, y que con acciones positivas influyen en sus pueblos, para que puedan lograr su desarrollo y progreso continuos.

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