lunes, 18 de febrero de 2008

POSICIÓN REFLEXIVA

POR: ELKIN DE ARMAS PEREZ
Ingeniero Industrial

Han pasado cerca de tres meses desde las elecciones del 28 de Octubre de 2007, en las cuales tuve la oportunidad de presentarme como candidato a la alcaldía de nuestro municipio de Maicao. Luego de dicho proceso, guardé silencio reflexivo y hoy considero prudente romper dicho silencio y seguir con lo reflexivo.

Transcurrido parte del mes de febrero del año 2008 se nota en los pasillos del Palacio Municipal un ambiente de inestabilidad administrativa que requiere decisión pronta de las autoridades competentes para que se legitime o deslegitime a la persona que está ocupando el primer cargo público, dando respuesta a la pregunta del millón acerca de su continuidad o no. Cualquiera que sea la decisión, como maicaeros debemos despojarnos de las posiciones individualista y pensar en el bien común, porque si al mandatario de turno le va mal, el único perjudicado es el pueblo y pueblo somos todos.

Lo anterior, es el deber ser, pero resulta que son los mandatarios quienes casi siempre colocan el mal ejemplo. En su discurso de posesión expresan la manida frase de cajón: “Ya la campaña pasó, hoy soy el Alcalde (o gobernador) de todos, gobernaré bajo el temor de Dios, de frente al pueblo y trabajaré con todos los concejales, sin distingo de color político”.

Para comenzar, consideran que solo su grupo político tiene derecho a pilotear la maquinaria gubernamental, relegando al ostracismo a aquellas personas que democráticamente decidieron no apoyarlo en la contienda electoral. Luego, se reúne en privado con cada uno de los concejales y forma la coalición mayoritaria con aquellos que estén dispuestos a respaldarlo en su propósito, a cambio de cuotas burocráticas y contratos oficiales. Para terminar, nunca entregan un balance al pueblo con cifras concretas para ir evaluando su gestión.

Tanto la actitud egoísta de la comunidad como la posición radical de los gobernantes no deja avanzar a nuestro municipio, contribuyendo a una polarizacion preocupante que enrarece el ambiente y conlleva a situaciones de incultura política, donde los gobernantes se encierran a trabajar con un grupo de amigos que mantienen en la mano el espejo retrovisor que no los deja avanzar y solo ven errores en el gobernante anterior.

Compartimos la posición que se debe rodear al mandatario, pero antes se requiere acabar con la incertidumbre reinante. Una vez se dé lo anterior, sugiero que el pueblo debe ser veedor de su propio desarrollo, de tal manera que los recursos públicos se inviertan en obras de impacto social y no contribuyan al enriquecimiento de unos pocos. El pueblo debe ser vigilante para que haya transparencia en los procesos administrativos y financieros. Rompamos los esquemas, los pueblos que lo han hecho han salido adelante y para la muestra les menciono al Doctor Sergio Fajardo, Ex alcalde de Medellín, quien demostró que cuando se quiere se puede y si el gobernante es bueno, el pueblo le va marcando el próximo escaño que debe escalar y los antioqueños están pensando en Fajardo para la Gobernación de Antioquia o la Presidencia de Colombia.

Para terminar, rodear al gobernante no es participar con cuotas burocráticas o contratación. En el caso particular renuncio a esa condición y pienso en el colectivo llamado Maicao.

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