martes, 21 de noviembre de 2017

Valledupar y la “apropiación” de la música vallenata

"Con este escrito estoy asumiendo en nada honroso rol de abogado del Diablo o aún más abyecto, el de apátrida"


Escrito por:  Abel Medina Sierra 

Comienzo estas líneas previniendo que para algunos, con este escrito estoy asumiendo en nada honroso rol de abogado del Diablo o aún más abyecto, el de apátrida.
En mi ámbito de desempeño como analista y melómano de la música vallenata como proceso cultural, he escuchado miles de veces la expresión que en Valledupar le “robaron” la música vernacular a  La Guajira, en este caso,  la hoy llamada vallenata, pero que antes se le llamaba “de parranda”, “provinciana” o simplemente “de acordeón”.  
El celo de los guajiros, y especialmente de los riohacheros con los valduparenses por el vallenato, se exacerbó desde que esta música pasó del estadio folclórico, campesino y localizado a ser el principal referente sonoro del país, la música popular y masiva de mayor dinámica en Colombia. Antes de esto, el vallenato tenía pocos dolientes en el norte de La Guajira y todavía hay gente en Riohacha que asevera,  que esa música nunca ha representado a la ciudad aunque esa es  una mentira insostenible.
Recuerdo el día, por allá en el 2006 cuando en el Centro Cultural, maestro Escalona nos enrostró que el vallenato fue acunado por Valledupar porque “el riohachero era muy pretencioso en gustos musicales y no le pararon bolas al acordeón”.  Aunque exagerado en sus calificativos, algo de razón tenía Escalona.     
No se sabe  aún con exactitud dónde nació la música vallenata, parece ser que fue una expresión que se fue gestando por creación colectiva en varios lugares de manera simultánea y luego, esos rudimentos se fueron agrupando en un género musical. Bien es   cierto que los documentos más antiguos registran la trifonía de acordeón, caja y guacharaca en Riohacha y eso le da protagonismo también el norte de La Guajira.
También es cierto que la llegada del vallenato a Valledupar fue a través de colonos campesinos que fueron, en su mayoría del sur de La Guajira. Así como Barranquilla recibió y se apropió de las danzas y músicas ribereñas a partir de su carnaval, Valledupar se convirtió en el epicentro del vallenato que llevaron los provincianos  y vecinos de Patillal, Atánquez, San Diego o El Paso. Mientras en Riohacha se miraba de soslayo esta música, la élite cesarense vio en esta música un referente identitario y un instrumento cultural   en el proceso de departamentalización y de creación de industrias culturales.
 ¿Hubo apropiación del vallenato  por parte de los natos del valle? Primero hay que aclarar el sentido de la palabra “apropiación”. Para la Rea Academia de la Lengua, significa “Tomar para sí alguna cosa, haciéndose dueña de ella”Si alguien toma esta primera acepción, dirá         que si en Valledupar se apropiaron del vallenato, eso quiere decir que no era de ellos y que se lo robaron a otro, en este caso a La Guajira.
Pero resulta que esta música es una manifestación del patrimonio cultural y allí se aplica el concepto de  “apropiación social”. Esto implica que el patrimonio cultural tiene un valor real y simbólico para el grupo humano que lo ha heredado, no vale en sí mismo sino porque el grupo humano le da una valoración positiva. Una comunidad se apropia de una música  cuando la mayoría de los actores sociales son conscientes de su valor patrimonial, particularmente del inmaterial y eso ocurrió en Valledupar con esta música que hoy reclamamos.
Si bien es cierto, con relación a esta música, a veces se hacen injustas  exclusiones y se obra con espíritu centralista en Valledupar, no es menos cierto que allá le han dado un valor al vallenato, lo han integrado a su economía que eso dinamiza más el nivel de apropiación social. En Valledupar no han sido tan celosos como lo son algunos guajiros con relación al vallenato, tanto así que el acordeonero más querido  de la élite valduparense ha sido Colacho Mendoza; el habitante de Valledupar que ha sido más famosos en toda su historia ha sido Diomedes Díaz y allá auparon como nuevo ídolo a Silvestre Dangond.  Nunca se pusieron con reparos que eran guajiros.
Con mi experiencia personal puedo refrendar esto. Recientemente fue postulado para hacer parte de la Academia de Estudios del Caribe por  actores de Valledupar y no por la institucionalidad de La Guajira. La Gobernación del Cesar me ha llamado en varias ocasiones para ser oferente u organizador  de eventos sobre música vallenata. Hace tres años en un evento organizado por el Ministerio de Cultura sobre música vallenata en Aguachica, en lugar de invitar a investigadores cesarenses, me escogieron a mí. La Universidad Popular del Cesar me encarga de coordinar la revista Vallenatología del Encuentro de investigadores de la música vallenata, me está ofreciendo honorarios solo para sea su investigador exclusivo de esta música y está interesado en publicar mis obras mientras llevo 22 años en la Universidad de La Guajira y nunca he podido publicar ni que se me reconozcan mis investigaciones.
El innegable protagonismo de La Guajira sobre el vallenato se demuestra con políticas públicas y privadas de apropiación social fomento, formación e investigación y no con golpes de pecho y dudosos certificados de paternidad. Nos    falta la apropiación del vallenato que sobra en Valledupar, y el patrimonio no es de donde emerge sino de donde tiene mayor relevancia social y valor para la comunidad.

Barrancas y sus reinas

Escrito por: Hernán Baquero Bracho

Cada vez que pienso en Barrancas, viene a mi mente el recuerdo de ese gran hombre que le dio brillo a su tierra, con sus poemas y sus libros y es cuando una lagrima corre por mis mejillas al evocar el nombre de mi padre putativo Guillermo Solano Figueroa, “El poeta de Barrancas”. 

Con él aprendí tanto, destacándose su amor por La Guajira, de sus consejos, de sus poesías costumbristas, de su amistad, quien fuera mi primer maestro en las letras, al igual que Germán Vargas Cantillo, el de “La cueva”, de García Márquez, de Cepeda, de Fuenmayor. Cuantos recuerdos llegan a mi  mente  de mis andanzas con Guillermo Solano Figueroa, periplo que se inició cuando fundamos la Corporación de Amigos de La Guajira, un 11 de Mayo de 1982 en la ciudad de Barranquilla.

Así en sus tertulias, aprendí a querer a Barrancas, que la llevo siempre adherida en mi corazón. La Barrancas de Simeón Soto, donde “Guille” aprendió sus primeras letras en el año de 1936. La tierra de la Policarpa de Mi Guajira, Remedios Solano. La tierra que vio nacer a tantas glorias barranqueras como los hermanos Herminio y “Chente” Berardinelli. La tierra del escritor y compositor José Soto Berardinelli y de Miller Soto Solano, otro gran escritor que visiona siempre un mejor futuro para nuestra tierra. La tierra de los hermanos Alfonso, Fernando, Gonzalo y Mario Gómez, gente que fue de empuje y de progreso. Esta tierra que vio nacer al general Fernando Gómez Barros. La tierra de “Lucho” Carrillo Berardinelli, Arcesio Romero Pinto. La tierra que enloqueció a “Nando” Marín y al maestro “Gabe” Solano.

Pero Barrancas se ha distinguido siempre por sus mujeres. Mujeres que han sido reinas en todo su esplendor no solo en la belleza física, si no en lo espiritual. Quien no recuerda a una de sus reinas, como lo fue Malka Irina León Carrillo, quien representó con decoro y exótica belleza a La Guajira en el Reinado Nacional que se realiza en Cartagena. Mujeres bellas como María Auxiliadora Solano Carrillo, Serafina Berardinelli, Luz Angélica “La Nena” Rois, entre otras, quienes fueron reinas del Festival Nacional del Carbón y que el pueblo Barranquero, siempre las recuerda con cariño.

La mujer barranquera es de una belleza que impacta y enamora a cualquier mortal. Una de estas reinas que encanta por su belleza es la columnista del Diario del Norte y hermana del actual alcalde de Barrancas, Jorge Cerchiaro Figueroa, Ethel Carolina, quien además de su exótica hermosura, es una gran intelectual que con sus columnas pone a pensar a sus lectores. Ethel es de una belleza encantadora, que como un imán irradia simpatía y un carisma sin igual, que la hacen tan singular en la Barrancas que han inspirado a tantos poetas y a tantos enamorados.

Barrancas la tierra de una mujer emprendedora, empresaria y sin tacha en su devenir histórico, como lo es María Cristina “Tina” Soto, quien hoy es una carta muy fuerte por el Partido Conservador, para que una mujer después de tantas décadas pueda representar a La Guajira en La Cámara de Representantes. La tierra de Loreto Gómez, de Juan Carlos Soto y “Pinchi” Solano. La tierra de mi compadre Ever Isaac Solano y del recuerdo de Cervando Solano. La tierra de los empresarios Olmes y Decar Solano. 

La tierra de los primeros alcaldes José Vicente Berandinelli y José Soto Berardinelli, quienes visionaron una Barrancas pujante innovadora. Esa Barrancas que se cruza en mis sentimientos con Juan Francisco Gómez, Salustio Solano, Luis Rafael Gómez  y “Cao” García, mis amigos, a quienes les tengo gran afecto. La tierra también de mis amigos Álvaro López Peralta, Juan Loreto y Diego Gómez Soto, que por sus capacidades profesionales e intelectuales,  piden pista a nivel nacional.

Hoy Barrancas ha pasado del “Boom” de las expectativas mineras a la realidad. Tuvo momentos de gloria por las inmensas regalías que recibía del Cerrejón, pero con el zarpazo del gobierno nacional se desvanecieron tantos sueños, que el alcalde actual Jorge Cerchiaro Figueroa – el hijo del primo Jairo Cerchiaro – le está tocando bailar con la más fea. De esa Barrancas de antaño, de transición y de actualidad, la  mujer ha jugado un papel preponderante en su desarrollo.

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martes, 14 de noviembre de 2017

Predicación del pastor Santander Ortega Angulo

La fuerza del campeón

Por: Alejandro Rutto Martínez

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Eres fuerte porque tienes un talento especial concedido por tu Creador. Bueno, para ser más precisos, cuentas con varios talentos y dones que habrás descubierto o descubrirás en algún instante feliz en el cual terminarás de convencerte de todo lo que puedes aportarle a tus compañeros de generación y a los seres humanos de ésta y de todas las épocas. Por favor, sé fuerte y no abandones ni guardes ni olvides ni sepultes las virtudes que te han sido dadas para que las pongas al servicio de quienes te rodean.

Eres fuerte porque tienes una visión muy tuya del mundo, una forma muy particular de concebir tu papel en el infinito universo, una manera de captar con inteligencia la huella del conocimiento dejada por quienes te han antecedido en el calendario de la eternidad.

Eres fuerte porque tienes tus metas y tus intereses y un propósito claro relacionado con la firmeza de tus pasos a través del camino que habrá de llevarte a la cumbre de tus más preciosos sueños.

Fija la meta de acuerdo con tus potencialidades, dibújala en tu mente, imprégnala en tu corazón y nunca, nunca renuncies a ella. La meta será tu norte, tu brújula, tu guía y tu orientación. La meta le da sentido a tu vida y al luchar por ella, te haces fuerte, muy fuerte.

Eres fuerte, muy fuerte, por todo lo anterior pero, sobre todo, porque siempre vas a tener el apoyo incondicional de Dios. Tu Creador te ha dibujado con los inmaculados pinceles de su taller y con sus más luminosas acuarelas y te tiene destinado a ser el conquistador de las más resonantes victorias. Dios te ha dado el aliento vital de tu existencia, tu cuerpo, tus ojos, tus brazos… Y te obsequia el sol que ilumina con intensidad las hermosas montañas que están frente a tu vista.

Dios te ha dado la opción de llorar y reír; de vivir o morir; de amar y de odiar. Dios te ha dado todo para que seas grande, para que triunfes y para que abraces el trofeo que reciben quienes acceden a sus logros.

Eres fuerte, abre tu puerta y vive…vive plenamente la vida. Entrégate al servicio de los demás, dale gracias a Dios y camina con pasos seguros rumbo a tu cita con la historia. Dale gracias a Dios y sé fuerte, muy fuerte porque estás destinado a verte de frente con tus sueños, tu identidad y contigo mismo.

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sábado, 11 de noviembre de 2017

Hermosa joya de la literatura colombiana

El periodista Alejandro Rutto Martínez le hace un bello homenaje a ANECDOTARIO GUAJIRO, una de las joyas de la literatura popular colombiana

Anecdotario Guajiro

Le hacemos un merecido homenaje a uno de los libros clásicos de la literatura popular de La Guajira

Frases sobre educación

“El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío. Horace Mann





“Abrid escuelas y se cerraran cárceles.               
Concepción Arenal






Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo. Benjamín Franklin

 


 Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender.   Arturo Graff

viernes, 10 de noviembre de 2017

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Wilfrido Enrique Solano, el poeta de la radio Guajira

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez


El arte de crecer en una ciudad bulliciosa

Estamos en el año de 1978, una época en que el comercio de Maicao se encuentra en plena efervescencia, impulsado por la sòlida economía venezolana. La ciudad de la frontera es un hervidero humano en el que los gritos de los vendedores ambulantes se confunden con el de un revoleador que anuncia el próximo viaje haca Maracaibo en un enorme automóvil repleto de mercancías por la que sus propietarios han pagado un buen precio en bolívares, la moneda de moda en la zona.

La ciudad trabaja de día a un ritmo frenético y descansa de noche al son de los acordeones, las cajas y las guacharacas que se hacen sentir en el Radio Club y en la Caseta Internacional.

Grandes conjuntos como Alfredo Gutiérrez, Los Hermanos Zuleta, Jorge Oñate y Diomedes Díaz divierten a público ansioso de escucharlos para relajarse un poco después de las duras jornada de trabajo.

El sueño junto a los acordeones y luces

Un jovencito llamado Wilfrido Enrique Solano es el encargado de presentar a los teloneros de cada espectáculo: muchachos como él cargados de muchos sueños dedicados a luchar para salir adelante y ubicarse algún día al lado de los grandes.

Wilfrido tiene varias de las virtudes que se necesitan para triunfar en el mundo de los micrófonos, las luces y las candilejas: voz varonil, similar a la de los grandes narradores deportivos del caribe, un léxico rico en adjetivos aprendidos en sus frecuentes incursiones a las páginas inmarcesibles de García Márquez y Tomás Carrasquilla y coraje, mucho coraje para ponerse frente a un auditorio de mil quinientas personas sin que le tiemblen las piernas ni se le quiebre la voz, como le sucedería a cualquiera de sus compañeros del colegio.

Buenas noticias matinales

Una mañana, después del interminable aunque alegre trabajo de la noche, Wilfrido recibió en su casa del barrio Santander una visita que habría de cambiarle la vida. Se trataba de Cristóbal Pájaro Murieles, control de sonido de la emisora Radio Península.

Su misión era darle a conocer la buena nueva de que el gerente general de esta organización radial Rafael Ramos, había estado en una de las fiestas del fin de semana y estaba gratamente impresionado con su trabajo. "El man ha pasado todo el día hablando bien de ti y te pone de ejemplo ante los locutores, esta es tu oportunidad, visítalo y ponte a sus órdenes"

Antes de que su amigo terminara de decir la última palabra de su consejo Wilfrido estaba tocando la puerta de la gerencia, en donde lo recibió el mítico gerente Rafael Ramos, un hombre que sabía de radio y empresa y quien había hecho el milagro de convertir a Maicao en una de las ciudades con mejor radio de Colombia en los años setenta, gracias a los modernos equipos importados desde Estados Unidos y las destacadas voces de sus locutores y periodistas, entre quienes se encontraban Jaime Rengifo, Roberto Enrique Pineda, Tulio Pizarro, Ignacio Ramírez Pinzón, Jorge Ochoa, Raúl Comas, Julio César Campanella, Eugenio Macías y Armando Correa entre otros.

Entrevista con el "señor Ramos": contratado como locutor

El señor Ramos (así era conocido el gerente en el mundo de la radio) le pidió que hiciera algunas pruebas en la cabina de grabación y en las emisiones en vivo y, después de escuchar su voz, mezclada con los efectos sonoros, decidió contratarlo como locutor de planta.

Su trabajo consistía en anunciar la hora, leer comerciales y los servicios sociales que por la época estaban de moda tales como "el señor Juan Valencia dejó olvidada su cartera en el cine Imperio. Agradece a quien la haya encontrado traerla a los estudios de Radio Península. Hay una magnífica gratificación. O este otro: "Se le informa al señor Remberto Miranda que su sobrino Atilio Miranda llegó esta mañana de Ovejas (Sucre) y desconoce su dirección, se le agradece pasar a recogerlo en los estudios de Radio Península". 

Según los conocedores de la historia radial la única vez en que el servicio social fracasó fue cuando Jorge Ochoa leyó una nota que decía: "Se le informa al señor Rafael Martínez que su suegra María Rocha se encuentra en los estudios de esta emisora, se le agradece pasar a recogerla. La pobre señora esperó y esperó y su descuidado yerno nunca apareció.

Locución y programas de ritmo caribe

Volvamos al joven Wilfrido, quien después de varios meses en la tarea inicial pasó a dirigir programas musicales de aire caribeño y otros en los que daba a conocer los novedosos éxitos de los artistas vallenatos.

Por largo tiempo combinó esta labor con la de presentaciones y animaciones en vivo, en los más importantes espectáculos de la región.

Salto al periodismo deportivo

En los años 90, con el auge de los equipos guajiros en el torneo de Primera C, Wilfrido le da un giro importante a su carrera como hombre de medios la vincularse a los programas deportivos y las transmisiones en directo de los campeonatos inter departamentales organizados por la División aficionada del Fútbol Colombiano (Difútbol).

Ya no se le ve en las casetas o en los bailes sino en las canchas, los coliseos y en todos los lugares en donde se efectúe un evento deportivo.

Así mismo funda sus propios espacios deportivos y asume con responsabilidad este nuevo reto en el que pasa de la locución al periodismo con mucho éxito.


Título universitario

Por esos mismos días se matricula como estudiante de la facultad de Comunicación de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia y un poco después recibe su título como Comunicador Social Comunitario.

Su título y su conocimiento de la actividad deportiva le permiten acceder a un nuevo reto profesional cuando el alcalde Ovidio Mejía Marulanda le hace la propuesta de nombrarlo como coordinador municipal de deportes, cargo que desempeña con lujo de detalles durante un año.

Pionero en la nueva radio

En 2016 se convierte en uno de los fundadores del Informativo de La Frontera, segmento periodístico de la emisora comunitaria Frontera Stéreo. Junto a figuras de la radio, como José Luis de la Hoz, Anís Suárez y Jesús Solano, Carlos Bula y la voz joven de Ernesto Rutto Ortega, consolidaron un equipo de gran prestigio y buen rendimiento.

El lenguaje de Wilfrido, ya lo decìamos, se caracteriza por un léxico rico en palabras sonoras, con cupo en el diccionario pero de uso limitado en el habla de los seres humanos comunes y corrientes. Además, tiene la facultad extraordinaria de enlazarlas de una manera muy especial. Por eso su comentario tiene un especial tinte poético y eso lo hace único, singular, imposible de olvidar. 



Cuando habla su parlamento es fluido, casi nunca se equivoca, parece que estuviera leyendo el texto cuidadosamente escrito, cuando en verdad está acudiendo al borrador mental que ha construído desde los tiempos en que inventaba frases bonitas para presentar a las futuras estrellas del vallenato. Wilfrido, en definitiva es el poeta de la prensa local, poeta único y solitario.

El periodista de los versos coloridos de fútbol consolida cada vez más una carrera que comenzó aquella noche de los años setenta en que el señor Ramos lo escuchó por primera vez anunciando a los teloneros de Alfredo Gutiérrez en una noche alegre bajo el cielo bordado de estrellas y luna resplandeciente en el viejo Maicao de los años setenta.

viernes, 3 de noviembre de 2017

La niña que no se sabía enfermar

Relato basado en la experiencia "Las Tic en piyamas" y desarrollado dentro del módulo Medios y tecnologia de la Informacion y la comunicación II de la Maestría en Pedagogía de las TIC en la Universidad de La Guajira orientada por la profesora Marlin Aaron

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Juanita era una niña que  sus 9 años había aprendido todo lo que un niño debía saber en los tibios corredores de su amplia casa, lo que todo niño quería disfrutar en los divertidos columpios del bello parque coloreado de amarillo por las flores de resplandecientes árboles de estación y todo, todo lo que sus maestros le habían enseñado desde que apenas tenía dos años de edad cuando su papá la llevó por primera vez a la escuela en compañía de Cástulo un travieso perro criollo de nombre extraño pero de pelaje común al que habían adoptado cuando sus dueños de la casa del frente se mudaron  a otro barrio y  lo dejaron abandonado.

A Juanita le gustaban las flores de un inmenso jardín que cultivaban los abuelos, las cerezas de los pocos meses de lluvia de su región y jugar con Cástulo al regresar del colegio. Pero déjame decirte que lo que más le gustaba a Juanita de todos los gustos de su feliz infancia llena de caperucitas rojas y de sirenas encantadas, era ir al colegio.

Desde muy pequeña aprendió a ser la primera en llegar a la pequeña escuela del barrio y a ser la última en salir.  Conocía el nombre de todos sus compañeros, compartía con ellos sus meriendas y se ganaba pronto el cariño de sus profesores. Juanita se aficionó a las clases, a las tareas, al cariño y a las buenas notas.

Un día de lluvia Juanita tenía tos en la escuela y su profesora se preocupó al verla opacada, como nunca antes había sucedido. La llevaron de urgencia a casa y de casa al hospital.  Juanita era una niña sana, pero ahora tenía la primera cita con la recuperación de su frágil salud.

Permaneció un día, dos, tres en ese frío y solitario lugar al que solo ingresaban personas vestidas de blanco que no eran muy aficionados a conversar y jugar como sus profesores de la escuela.  Ella no sabía lo que tenía y con el paso de los días ni siquiera quiso preguntar más. Su papá con todo cariño le dijo: polo mejórate y no te preocupes de nada, todo va a salir bien.
El tiempo fue pasando y los doctores iban y venían. Juanita no sabía nada de Cástulo, ni del bello parque ni del jardín de sus sueños. Pasaba largas horas acostadas, que serían más aburridas de no ser por los libros que le habían traído de casa y por sus largas conversaciones imaginarias con el ángel de la guarda, que la visitaba con frecuencia en la profundidad de su prolongado sueño nocturno.  Las alitas blancas de este increíble ser, su voz dulce y sus consejos, cada día le daban más ganas de vivir.
Pero un día estando despierta, bien despierta, recibió una visita que cambiaría para siempre sus días en el hospital

Se trataba de Carmen, la profesora del aula del hospital, quien había conseguido autorización de los médicos para llevarla cada día a la que iba a ser su nueva escuela. Juanita se estaba recuperando bien, pero los doctores calculaban que era necesario que estuviera otro tiempo bajo su estricta vigilancia.
¿Cómo podía ser posible estudiar dentro de un hospital?
En uno de sus más bellos sueños Juanita le había contado al ángel de la guarda que extrañaba mucho su escuela y que ella quería regresar pronto. Su protector sólo le respondió con un gesto afirmativo y una de sus tiernas sonrisas.

Pero ahora, el sueño se hacía realidad. Carmen la llevó en su silla de ruedas a la pequeña escuela en donde le gustó un cartel bien grande que decía “Bienvenida Juanita”, escrito en una cartulina blanca adornada de flores amarillas, las que a ellas más les gustaban.

Desde ese día Juanita sintió que sus días eran más felices. Le gustaba obedecer a los médicos, con tal de que la dejaran ir lo más rápido posible con su profesora.

Una vez en el aula, disfrutaba de sus tareas, escuchaba bellos cuentos que salían de una grabadora ubicada en el rincón derecho y hasta podía escribirle cartas al ángel de la guarda en un computador recién traído por esos días a la escuela. Contaba checas, pelotas y cerezas, especialmente traídas por su padre y así mantenía el contacto diario con los números. En el periódico leía y recortaba noticias de diferentes lugares y aprendía clases de geografía. Pero lo que más le gustaba era escribirles cartas a sus amigos de la escuela, a sus profesores y a su ángel de la guarda.

Por eso se hizo amiga del computador, al principio sólo para escribir cartas, pero después comenzó a leer historias, cuentos, y noticias, más noticias de un mundo mágico en que 2 más dos eran cuatro y tres más tres eran seis, en el que entendió cómo se formaban las flores que tanto amaba y las cerezas que saboreaba con deleite.

De no ser por las batas blancas, las pastillas y las jeringas Juanita se hubiera olvidado por completo que estaba en un hospital. Un día soñó que el hospital quedaba dentro de una gran escuela y la escuela estaba dentro de un gran parque y el parque estaba dentro de la habitación de su casa y por eso ella, a diferencia de los demás niños iba siempre vestida en piyamas.
Un día sus compañeritos de la escuela pidieron permiso para visitarla pero les negaron su solicitud, por una razón muy, como diríamos, por una razón muy especial. Juanita se había curado y el próximo lunes estaría de nuevo con ellos en la escuela.

Ciertamente el médico y Carmen se reunieron con Juanita y le dieron la buena nueva de que podría regresar a casa. La niña los miró a los ojos, parpadeó con lentitud y abrió su bolso de donde sacó un puñado de cerezas que le regaló a cada uno. Los voy a extrañar mucho, les dijo. Los llevo en mi corazón. Yo no sabía enfermar, pero ahora no quiero irme. Gracias muchas gracias.

Esa noche en casa Juanita volvió a ser la misma niña de siempre. Y planeó que muy pronto estaría en casa de los abuelos recogiendo flores del jardín para obsequiárselas  al ángel de la guardia con quien planeaba encontrarse esa misma noche.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Nando Martínez, el acordeonero de la fe y la esperanza


No hay una sola palabra que pueda definir a Hernando Martínez Peinado, uno de los acordeoneros y maestros de música más reconocidos de Maicao: Fe, esperanza, alegría, talento…esas son varias de las muchas expresiones con las que puede definirse a este artista nacido el 20 de septiembre de 1945 en La Loma (Cesar) y criado entre Chiriguaná y Santa Marta.

Sus primeros éxitos los alcanzó en el Liceo Celedón dela capital del Madalena cuando el rector descubrió un viejo acordeón abandonado en el cuarto de San Alejo y pidió que le trajeran al mejor músico del colegio para que le dijera si el instrumento aún servía para algo.

De esta manera le presentaron a Nando, pequeño y flaco por esos días. Resultó ser un buen acordeón, de dos teclados, que con unos pequeños arreglos sirvió para que se fundara la murga de la institución la cual se hizo sentir en Santa Marta y en los municipios vecinos,  así como en ocasiones especiales cuando tuvieron la oportunidad de recibir con canciones a la reina de la Guajira Zoraida Pérez en 1963.

Nando se retiró del colegio y pasó a trabajar en un almacén de muebles. Cuando se retiró, recibió algunos pesos los cuales invirtió en la compra de un acordeón y en la fundación de la orquesta “Las estrellas juveniles”, agrupación con la que es contratado por la emisora Radio Libertad de Barranquilla para amenizar varios programas.

También deleita al público de Cartagena en las fiestas populares del 11 de noviembre y se da a conocer como músico revelación e el Caribe.

En 1975 su hermano Pedro Martínez lo invita a Maicao y en esta ciudad  se integra a “La Dimensión Guajira”, orquesta de la que hacían parte Toño Salazar, Ledismiro Saurith y sus hermanos Jimmy y Pedro Martínez entre varios reconocidos músicos locales.

Nando se hace experto en interpretar la salsa caribeña en el acordeón y esta particularidad hace que los animadores y locutores de la época comiencen a llamarlo “Nando ‘Salsa’ Martínez”


Un poco después pasa a integrar “La Nueva Fórmula”,  conjunto salsero-vallenato integrado por Bedel García, Wilder Díaz y Hermes Márquez dedicado a deleitar al público con aires del merengue dominicano como “Patacón Pisao” y “El negro africano”.


Un poco más adelante funda por su cuenta “Los Tropicales del Vallenato”, de gran éxito no solo en Maicao sino en otros lugares  del país y del  exterior como Bogotá, Bucaramanga, Medellín, Leticia, Manaos (Brasil) y Aruba.

Hoy el maestro se dedica a formar nuevas generaciones de acordeoneros bien sea en la Casa de la Cultura (cuando le dan contrato) o por su propia cuenta.  Las canciones que más le gustan son “Mi hermano y yo” y “Así fue mi querer” de los Hermanos Zuleta: las canta con frecuencia pro hace una pausa para recomendarle a los niños y jóvenes que sigan el camino de la música, con disciplina y sin trago, porque la música abre las puertas de la vida y cierra las rendijas del odio.




martes, 24 de octubre de 2017

Fraternidad sagrada entre Maicao y Riohacha

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez 

Hermandad es una palabra que tiene varias connotaciones pero todas ellas apuntan a hacia  el sendero rectilíneo de los afectos, de las querencias y de la solidaridad. Cuando hablamos de la hermandad entre las ciudades nos referimos a que hay algunos factores que se constituyen en pegamento para la unión y sugieren el común destino de la perfecta amistad.

El caso de Riohacha y de Maicao es un buen ejemplo de la fraternidad a la que nos hemos referido. Son dos ciudades tan distintas y sin embargo tan parecidas, que no deben tener otra suerte que la de unir sus lazos, estrecharlos cada vez más y buscar juntas las salidas que a las dos les ayude a conseguir sus legítimos anhelos, sin que las bendiciones de la una signifiquen el perjuicio de la otra.

¿Por qué decimos que son tan distintas y a la vez tan parecidas? Riohacha  es distinta porque es más antigua, tienen una rica historia colonial, marítima, comercial. Son casi cinco siglos en los que se presentaron los más diversos sucesos con ataques piratas incluidos, resistencias heróicas, participación directa en la guerra de independencia y en otras guerras, destrucciones y reconstrucciones… infinidad de sucesos que  van tejiendo mitos leyendas y verdades suficientes para escribir todos los libros del mundo.

Por otra parte son quince los corregimientos y muchísimos los pueblos de su jurisdicción, cada uno de ellos con una historia propia para  contar y unas raíces afincadas en los lejanos tiempos en que los bravos afro descendientes mezclaron sus genes en el caleidoscopio del amor con las hijas de los invasores europeos y con las bellas nativas de la tierra para producir una raza incomparable en su cultura, su fuerza y sus sueños.

Maicao es una ciudad cuya historia va tan sólo un poco más allá de los cien años.  Incluso, la historia que por mucho tiempo le contaron a los estudiantes de la escuela primaria decía que el pueblo comenzó a ser pueblo en 1926. Sin embargo, las investigaciones de la academia de historia liderada por Daniel Serrano, Ramiro Choles y Luis Guillermo Burgos, entre otros, revela que el pueblo ya existía en el siglo XIX. Pero, en todo caso, no es una historia tan extensa como la de Riohacha y se diferencia de ella en que no fue el mar, sino la frontera y su ubicación en un cruce de caminos, lo que permitió que viniera a su suelo gente de aquí, de allá y de todas partes, para articular la rica multiculturalidad con la que hoy cuenta.

Y entre los que llegaron, atraídos por la posibilidad de hacer negocios o, simplemente por el deseo de cambiar de aires, se encuentran notables familias riohacheras, cuyos descendientes hoy se destacan como personas visibles de la sociedad maicaera.

Riohacha y Maicao se parecen en su diversidad cultural,  en su capacidad para  afrontar los avatares del tiempo y las ondulaciones de los ciclos económicos en los que las bonanzas y las crisis son parte de la anatomía de un  indomable monstruo, de tal corpulencia y longitud que es capaz de enrollarse alrededor de sí mismo al punto de morderse la cola con sus propios dientes.

Cuando nací y pude abrir los ojos  (algunos me hacen bullyng diciendo que nunca he terminado de abrirlos) vi en la parte izquierda de mi cuna tres hermanos riohacheros y en la parte derecha una mamá y dos tías, todas ellas riohacheras, acompañadas de un señor más blanco que la leche y  de cabello amarillo que me hablaba amorosamente un español de acento extranjero. Esa era mi familia. Los riohacheros hablaban más que mi padre y me contaban  con nostalgia sobre el esplendor de la tierra de donde provenían.

Crecí entre primos riohacheros, y me eduqué bajo la cariñosa tutela de profesores egresados del Liceo Nacional Padilla, que para la época era como decir la Universidad de los Andes en estos tiempos.

Quienes me rodeaban me enseñaron a querer a Maicao como amor profundo y verdadero. Pero el llamado de la sangre y las pinceladas de la crianza materna me llevaron a sentir un profundo cariño por Riohacha, ciudad en la que además he tenido oportunidades académicas y laborales y me ha regalado la posibilidad de conocer a buena parte de mis mejores amigos.

Hoy vivo convencido que por razones geográficas, históricas y culturales la hermandad de Riohacha y Maicao es verdadera, entrañable, indisoluble. Son ciudades hermanas y la hermandad debe afirmarse cada día en la confianza, en el amor y la solidaridad. Y, claro está, en la sangre, en el ADN, en los genes.

Al fin y al cabo, la sangre llama.


viernes, 20 de octubre de 2017

Los peores partidos

Escrito por: Abel Medina Sierra

Días seguidos al frustrante encuentro futbolero entre las selecciones de Colombia y Paraguay que nos sumió en el pesimismo y con calculadora en mano, uno de los memes reactivos que más me llamó la atención decía: “Centro Democrático, Cambio Radical y Colombia- Paraguay, los peores partidos de Colombia”. Curiosa e ingeniosa manera de asociar la realidad deportiva con la política, pero que también entraña un imaginario que cada día crece en el país: la mala imagen de los partidos.

Que se asocie Cambio Radical con el partido del Álvaro Uribe, lejos de representar escalamiento, lo que deja entrever es la pérdida de imagen, la falta de debate interno y la incoherencia ideológica del partido que crearon algunos senadores para aprovechar la crisis que vivían los hegemónicos partidos liberal y conservador. 

El remezón que se vivió; apadrinado por Uribe, para crear nuevos partidos como Cambio Radical, la U, Alas-equipo Colombia y Opción Ciudadana, ya se vino al piso; tanto, que el líder y pre-candidato presidencial de Cambio Radical, Germán Vargas, prefirió recoger firmas que presentarse como candidato de tan desprestigiado partido. En La Guajira, Cambio Radical nunca ha asumido la responsabilidad política por el estigma de corrupción que le dejó a la clase dirigente guajira.

Cambio Radical fue el partido que avaló los nombres de Kiko Gómez, Oneida Pinto, Fabio Velásquez, acompañó al recién encarcelado Chemita Ballesteros sin mencionar otros mandatarios, que hoy están con prisión domiciliaria, o vinculados a procesos penales y disciplinarios. Quien fungía como líder regional de esa colectividad, Miguel Pinedo Vidal, aún no se desprende de la carga por haber pagado cárcel en el sonado caso de la parapolítica. En lo que queda de este disminuido partido, no vemos líderes capaces de limpiar su nombre y desvirtuar la imagen como uno de los partidos más asociados con la corrupción en La Guajira.

A nivel nacional, a medida que se ha ido destapando la candidatura presidencial de Germán Vargas Lleras, se nos revela la verdadera sustancia de la que está hecha este partido, y no es propiamente material sano sino purulento. Lo primero que hizo fue deslindarse del santismo al que debe que Colombia lo conozca inaugurando casas. Por esto, en la Unidad Nacional no lo bajan de traidor y dicen que hizo campaña con chequera de Santos y ahora se alindera en la oposición. Por otro lado, descubre su real talante de ultraderechista del que yo, personalmente, nunca dudé. Vargas Lleras se camufló de liberal o de centro democracia, así como antes Samuel Moreno lo hizo de izquierdista y Santos de ultraderechista.
Ahora, con fines electorales, sí se va a mostrar tan derechista como Ordóñez, Uribe y como lo fue Álvaro Gómez Hurtado- pero sin llegarle al tobillo a la inteligencia de éste último. Se nos viene un Vargas Lleras antes liberal, que recogerá las banderas de los que estuvieron a favor del NO del plebiscito: los intolerantes enemigos de la ideología de género, los que rechazan el aborto, los que prefieren que sigamos echándonos balas con las Farc, los fundamentalistas cristianos, RCN y los ultraconservadores. 
El país político se pregunta, dónde estaba la lengua de los miembros de Cambio Radical que por casi siete años callaron ante la propuesta santista de llevar un proceso de paz, ahora resultan oponiéndose a lo que apoyaron y aprobaron durante todos estos años: lo que antes era “santo” ahora es “satánico”. Por qué no tuvieron el gesto sincero de renunciar a sus cargos y prebendas para oponerse a lo que hoy critican. La respuesta no puede ser otra: es un partido lentejo, sin criterio y que cambia su bandera según le convenga.

Cuando todos pensaban que al fin íbamos a tener unas elecciones presidenciales en las que la posición de guerra o diálogo sobre las Farc no inclinaban la votación, Cambio Radical lanza su campaña con un comercial en el que, usando la imagen de un juego de billar, manda el mensaje que se debe votar por ellos porque sacarán del camino a este movimiento que ya no es un grupo insurgente sino una inofensiva minoría política. Lo anterior solo demuestra la falta de propuestas de fondo para seguir dividiendo al país entre quienes odian y quienes perdonan a las Farc.

No sabemos en qué quedará esta y otras campañas cuando la corte constitucional blindó los acuerdos y cualquier campaña que prometa modificarlos estará mintiendo al pueblo, aunque de Vargas Lleras hasta esto se espera.

Se nos viene una campaña que en su primera vuelta, la bandera de la postverdad, la ultraderecha conservadora, el mesianismo y la paranoia colectiva que si no votan por ellos al país se lo van tomar las guerrillas, se la van a disputar a rebatiña varios candidatos como los cinco del Centro Democrático, Ordóñez, Martha Lucía Ramírez a los que se suma, el recién y oportunistamente llegado Germán Vargas.

Sacan las cuentas que los votos del NO al plebiscito se van derechito para donde ellos, explotando el odio que el país tiene a las Farc, la resistencia al cambio y la búsqueda de una supuesta “autoridad” en la figura presidencial. Lo único que falta a Cambio Radical para llegar al último peldaño de la vergüenza y la incoherencia, es unirse a Centro Democrático y esto es cuestión de días. Allí se olvidarán que los tildaron de “Castro- chavista” y que el primer punto de quiebre entre Uribe y Santos fue por darle poder a Vargas Lleras. Al fin y al cabo, lo único que les interesa es llegar al Palacio de Nariño así tengan que aliarse con el mismo Diablo.


En un país donde la gente se deja “enculebrar”, donde los odios por la guerrilla y la diversidad son insepultos, en tiempos de post-verdad cuando se repite una mentira y la gente la cree y sale a votar por esta, nadie quita que se nos venga el reino de los peores partidos. Que a la Selección y a Colombia le vengan mejores partidos.

sábado, 14 de octubre de 2017

Seduccación: La escuela sin muros

José Martí: "Quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven."

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Los niños saltan, gritan, trepan a los árboles, dejan los chicles tirados en el suelo, desarman en 10 minutos los juguetes cuya fabricación tardó varias semanas y, como si fuera poco, se niegan a tomar los jarabes que sus padres tratan de darle por su propio bien. Como si lo anterior fuera poco, en la tarde prefieren irse a jugar fútbol, en lugar de hacer las tareas como debería ser. 

La mayoría de ellos están terriblemente enfermos de algo que se llama niñez, cierta condición caracterizada por una sobredosis de energía que no puede gastarse tan fácilmente en un aula de clases en donde hay que permanecer sentado por horas bien sea con el rostro inclinado sobre las desafiantes hojas en blanco de un odiado cuaderno de matemáticas o en un tablero plagado de números, letras y símbolos.

Por supuesto, esa sobreabundancia de adrenalina tampoco puede ser bien encausada en la mesa de tareas del hogar por más que sobre ésta reposen unas galletitas recién salida del horno y un vaso avena bien fría.

Se necesita algo más que la dulce palabra de una desesperada madre que le pide concentrarse en la tarea y mucho más que la insistencia de la maestra (“la intensa esa”)  para convencerlo de que se quede quieto al menos por un rato, mientras el sistema logra depositar en su cerebro casi virgen el necesario flujo del conocimiento.

El papá, la mamá, la directora, el sacerdote  y el tío bueno que a veces viene de visita a la casa le repetirán al niño una y otra vez que estudie, porque la educación es el mejor regalo que sus padres le puedan dar. Que haga las tareas, porque es por su propio bien. El niño cerrará los ojos o mirará para otro lado y recordará que la frase “por tu propio bien” será el fatal anuncio de un episodio doloroso próximo a ocurrir, como la aparición de la enfermera con una bandeja de agujas hipodérmicas o una cirugía de rodillas o la extracción de las cordales.

En la niñez, la escuela representa la pesadilla de todo lo que un niño travieso (o sea normal) odia: límites, encierro, paredes, rejas, candados, horarios, prohibiciones, castigos,  gritos del tipo  “quédate quieto” y “eso no se puede”.   En resumen, una escuela de tipo carcelario.

Pero ¿tiene que ser siempre así?

Por supuesto que no. La escuela también puede ser de puertas abiertas, de maestros “desordenados” igual que sus estudiantes y ¿por qué no? De rejas sin abrir, de avioncitos y de columpios, de casitas encima de los árboles y de clases al estilo  “aprendamos inglés jugando fútbol”, como lo hace un profesor rebolero en el colegio más grande de Riohacha.
¿Por qué insistir en una escuela aburrida si podemos cambiarla por el escenario feliz de una escuela seductora?   ¿Por qué no jugamos a inventar nuevas palabras como, por ejemplo,           “Gol-inglish”, “geowaré”  o  “facemáticas”, para acercarnos un poco más a la cotidianidad y a las expectativas de los estudiantes?

Juguemos en la mañana y en la tarde.  Juguemos a tener una escuela enamoradora, alejada lo más que se pueda de los tristes recuerdos de la represiva inquisición.
En otras palabras abandonemos la escuela carcelaria y remplacémosla por una escuela libertaria y sin muros.

Cambiemos el dolor de cabeza de la educación opresiva por los aires frescos de la educación seductora. Se me ocurre que podríamos llamarla Seduccación.

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