jueves, 28 de febrero de 2008

Luis Eladio Pérez ¡Libre!

Nota de la Redacción: El senador Luis Eladio Pérez tiene una faceta que lo acerca a la Guajira como quiera que es un hombre de fronteras y como tal libró grandes luchas al lado de dirigentes guajiros para lograr la creación del FONDEG. Nuestra columnista Mara Ortega le rinde hoy un sentido homenaje 24 horas después de su liberación luego de su largo e infernal cautiverio.


Por: Mara Ortega Acuña
La liberación de los 5000 secuestrados que hay en Colombia por cuenta de los grupos armados de derecha e izquierda, organizaciones delincuenciales o políticas, se ha convertido en un propósito nacional y debe ser el principio del fin de la guerra fratricida, que por supuesto, no se soluciona con la entrega de los retenidos de las FARC o con el “juicio a los paramilitares” olvidando a los casi 2000 secuestrados que ellos tienen.

Todos sabemos que esto tiene más de raíz que de tallo, el árbol de la Paz en Colombia será frondoso, casi eterno, porque en 100 años de guerra interna (o 200?), es mucho lo que ha crecido para abajo. El problema no fue de incomprensión entre Bolívar y Santander, o de 50 gallinas y 20 cerdos que pedía la gente de Marquetalia, o de sentarse a la mesa a hablar de paz como propuso Pastrana sin soluciones de fondo.


Por una parte, Colombia es uno de los epicentros de la ''guerra infinita'' de los gobiernos norteamericanos y, por la otra, el asunto no es tan fácil, es más complejo y tiene que ver con indigencia, pobreza, miseria, falta de salud, de educación, servicios públicos, exclusión,corrupción, etc, en tanto la oligarquía se enriquecen cada día más, durante los últimos 10 años los dos grandes oligarcas de Colombia, Julio Mario Santodomingo y Luis Carlos Sarmiento Angulo, ¡triplicaron sus fortunas!

Pero hoy queremos especialmente hablar de la liberación del Senador LUIS ELADIO PEREZ, tras 7 años de largo cautiverio, por una razón, el agradecimiento que los guajiros le tenemos pendiente a este hombre, amigo sin igual de nuestro departamento.

A la fecha de su secuestro en junio de 2001, el doctor PEREZ, senador nariñense, era ponente del proyecto de ley por medio del cual se expedían normas sobre tratamientos excepcionales para regímenes territoriales, es decir se creaban las Zonas Especiales Económicas De Exportación y El Fondo Para EL Desarrollo De La Guajira –FONDEG-, proyecto que a la postre se convirtió en la Ley 677 de 2001, de fecha 3 de agosto, publicada en el DIARIO OFICIAL. AÑO CXXXVII. N. 44509. 4, AGOSTO, 2001.

En las discusiones del referido proyecto con todas las instancias gubernamentales ( Ministerio de Hacienda, de Comercio Exterior, DIAN) con las que hubo necesidad de trabajar sobre la creación del impuesto para la Guajira, su forma de recaudo y organización, hasta su proyección a futuro, el Senador Pérez, fue incansable y luchador, asumiendo su condición de hombre de frontera, abriendo paso a las propuestas que surgieron de las mesas de trabajo y que hoy arrojan resultados positivos para el Departamento, tal como él lo previó.

Además de este detalle que para las personas que tuvimos oportunidad de estar a su lado trabajando por el éxito del proyecto de ley, nos generó el más profundo sentimiento de admiración y respeto, quiero referirme a su rol como Congresista en la defensa de su región vista desde la perspectiva nacional, que para LUIS ELADIO PEREZ, era absolutamente clara: El futuro de la frontera o de los pueblos de frontera en el contexto de la globalización. Por esa razón, asumió sin reparos la defensa del pueblo de la Guajira, sin tener en materia electoral ningún compromiso político en este departamento. Sencillamente se trataba de una zona de frontera y el debía responder a esa circunstancia temporo-espacial.

Y volvemos al tema casi sin preponernos, paradójicamente fue secuestrado y vivió la tortura de la guerra desde la óptica revolucionaria, desde la guerra de guerrillas, la otra cara de la moneda. Su lucha que desde otra forma intentaba defender al pueblo indefenso ante la arremetida de la globalización, fue cortada, truncada por quienes también se oponen a que el mundo sea apropiado por unos pocos, diferentes formas de lucha, llaman los politólogos.

Quienes hemos aprendido de él el valor de la lucha democrática, con argumentos, con debate y empoderamiento por el tema fronterizo, lo esperamos seguramente más humano, mas consiente de la necesidad de luchar por un verdadero Estado Social de Derecho, uno que no sea únicamente de papel, sino de realidades, no de limosnas, sino de inclusión, no para enriquecer cada día a quienes más tienen, sino para que todos tengamos derecho a vivir dignamente.
En fin, un Estado en donde no haya guerra, pero que tampoco haya desplazados por Carimagua, para dar paso a la siembra de palma africana o, por Marmato y su oro para los canadienses. Un Estado en donde el poder no sea de quienes accedieron a él a sangre y fuego, con motosierras y con votos atados a ellas, que es lo mismo.

Celebro la cercanía de un Acuerdo Humanitario, única forma de ver a todos los secuestrados en sus casas. Me duele que el espíritu de la guerra se haya apoderado de los líderes colombianos y de los colombianos que creen en ellos; basta de sangre de hermanos.
El enemigo no es Piedad Cordoba, como la quieren estigmatizar los medios de comunicación de la oligarquía, los enemigos no somos nosotros mismos, son los dueños del poder político y económico, llámese multinacionales o grupos económicos, realmente ellos son los únicos favorecidos con la guerra. Los pobres y la moribunda clase media que somos casi todos, solo ponemos muertos y votos, para nosotros solo migajas. Ese no es el Estado Social de Derecho que aparece descrito en la Constitución de 1991.

Eternos agradecimientos al Presidente Chávez y a la Senadora Piedad Cordoba, por su gestión humanitaria, la verdad saldrá a la luz aún en contra de aquellos que se oponen. La historia hará el reconocimiento que hoy les niegan.

P.D. Los guajiros debemos un homenaje a LUIS ELADIO PEREZ, el FONDEG, existe porque él se puso los pantalones de hombre de frontera y nos enseñó a nosotros como se deben llevar.

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