viernes, 24 de septiembre de 2010

Limedis Castillo: algunos de sus poemas

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ISAURA

Mujer Aquí vengo… Escrutando toda forma Redescubriendo palabras a ras de piel En esa frondosidad de tu olor soy nadie Hago mía la contradicción de tus estáticos labios Estamos solos… La crisálida del deseo me carcome y sin embargo el signo de tu sexo me arrebata el aliento Bulle la sangre… Incendiados tus ojos revelan romerías de besos que esperan y con aprobación Huye la noche llevándose como un ángel ciego nuestra única sombra

FLOR

Nombre, azahar, lirio y malva. No dices nada, huyes de mí, colmada de picardía y en tus silencios mis deseos afloran, aroma de un después, aunque no pueda resistir el incendio de labios; ceniza para siempre seré. Me reclamo. Me reclaman: el jazmín en los ojos y el jacinto de cuerpo húmedo. Lo que no es noche es libido en ti. Mis palabras irían en manada; astromelias para ser derrotadas te esperan. Esperan tu sombra de pólvora y crimen. Y en un vientre mineral de orquídeas despojo mi pasado. He de volver a la almena como un pájaro. He de volver al polen fresco del insomnio. A la obstinación de predicar desde el vino

ALANIA

Amarga es la demagogia
de cada suicidio
de cada palabra
Y otra vez surge la fuga con una falsa predisposición
Falsa en el exceso
de un deseo
un infierno
el placer solo sólo en ti
Desnudez refugiada en estas manos
En esta mirada mía de condenado a muerte
Donde se desvela la música de un espejo
Y espero quizás en el pedestal de un goce
Gozo casi exiguo
en el tenue perfil
de una noche
un ayer
He atrapado su vientre en una estación reclusa
Distancia reducida
en un viernes baldío
Pródigo llego allí
Se llenan de algo
las horas
el fuego
la rueda
Todo discurre en aquella ausencia
donde se arrastran ciegos dioses
que hemos olvidado
en la infidelidad de esta ciudadanía
Y es culpar y olvidar atisbo de lo perdido
Luz en un estanque que me excede
Un ruido llama al caos que se repite
y habita así el mundo gris de las aceras
y esta sorda ruina como el frío de la piedra :
Distancia de dios y su herida
Casi infinito en el asilo de un nombre:
Pájaro que atrapa la manía de poseerte
Calculando en las honduras de qué pasado
En la jerarquía de la sal
donde se funden los exilios
Suenan campanas como la primera infancia
y en aquella austeridad del agua
la aridez cae en el destierro
como en el cactus:
Ciudad ostensible que yace en lejanía azul
Alania es tu nombre
Género en la reliquia de esta ciudadanía…

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