miércoles, 2 de julio de 2008

NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS… NI CUERPO QUE LOS RESISTA

Proverbio o Refrán, afirmación concisa, de uso popular, que, por lo general, expresa las creencias y las ideas recibidas en una comunidad. Muchos proverbios han arraigado en el folclore y se han transmitido por vía oral. En resumen, los proverbios tienen su origen en textos de tipo moral o didáctico; se introducen por vía culta en obras de gran difusión; se transmiten por lengua popular y, tras algunas modificaciones quedan acuñados de forma invariable en la lengua, lo que les permite volver de nuevo al texto escrito y a la lengua culta. (Microsoft ® Encarta ® 2008. © 1993-2007 Microsoft Corporation).

La filosofía popular es tan sabia, que no tiene lugar a equívocos, ella está basada en la experiencia, en el diario vivir, en la cotidianidad, eso le da fuerza y reafirma su sabiduría. Hoy nuestra patria está viviendo una etapa de convulsión social, en donde la sinrazón está imperando y los resultados de los anti valores se están dejando ver, de una manera catastrófica donde los daños morales y físicos son muy marcados en la sociedad convulsionada en que vivimos. La vida misma con su transcurrir se ha encargado de demostrar que la violencia, no trae sino, más violencia. Pero no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.

El mundo contemporáneo es testigo de la caída de grandes imperios y de comportamientos filosóficos equivocados, que han querido prevalecer por la fuerza y la violencia y el mismo hombre se ha encargado de darles la espalda y reducirlos a su más mínima expresión. Cayeron el Muro de Berlín y el Marxismo Leninismo, cayó Franco, Hitler, Mao Tsé-tung y están a punto de desaparecer las guerrillas en Colombia, movimientos revolucionarios que nacieron, hace más de 50 años como alternativas de cambio y consecución del poder político para el pueblo, a través de la fuerza y desde la clandestinidad, basados en un ideología política de izquierda revolucionaria que claudicó.

En un principio y cuando prevalecían todos esos gobiernos de siniestros, que a mediados del siglo pasado mandaban en el mundo, quisieron llevar allende sus fronteras sus teorías político- sociales y económicas, que lograron alcanzar tener eco en algunos países, pero que no tuvieron las fuerzas suficientes para mantenerse. Solo han permanecido hasta nuestros días (en Colombia), este reducto de terroristas sin futuro que se niegan a aceptar que están fuera de contexto.

En estos momentos son altamente peligrosos y pueden causar mucho daño en la sociedad civil. Son como una fiera herida de muerte, que responde por instinto y no tiene que ver con el que se le atraviese. La filosofía que los generó no existe y ellos sobreviven basados en prácticas ilegales, para la consecución de recursos logísticos y económicos que la sociedad no permite (el secuestro, el narcotráfico, el terrorismo etc.).

Nuestra sociedad es buena en términos generales, es decir somos más los buenos que los malos. Pero los malos viven del mal y para el mal. Y en honor a su filosofía de vida, en todo momento están maquinando la manera de desestabilizar la sociedad porque ellos reinan en el desorden. Muchos de nuestros políticos consagrados, por permanecer en el poder, han caído en la trampa de hacer pactos con el “diablo” y allí está el error. Porque el diablo cobra.

O si no que le pregunten a Jorge Dangond el personaje de la canción vallenata, “Bola de Candela” de Hernando Marín (Q. e. p. d.). Muchos, pero muchos han sido los que han hecho pacto con el diablo, (llámese políticos, “paracos”, narcos, guerrilla, corruptos, villanos de cuello blanco etc.) que hoy están pagando sus equivocaciones en la cárcel o huyendo y otros que saben que tarde o temprano les llegará la hora de enfrentar sus desafueros y la justicia coja, pero efectiva, se hará sentir y a cada quien le asignará lo que le corresponde.

Camuflados se encuentran algunos, que no hayan que hacer, ni para donde coger, es tan grande su responsabilidad que el aturdimiento no les permite razonar y solo esperan que alguno de sus amigotes detenidos, vomite en versión libre u obligada, la participación que tuvieron en la obtención de curules por presión, cohecho, constreñimiento u otra forma ilícita de elección, contraria a la sana práctica de la democracia.

Todo pasa, nacen imperios y se acaban imperios, la vida es un círculo vicioso; nada hay nuevo sobre la faz del universo. El bien se impone a la larga, debemos estar atentos a los cambios y montarnos en el tren del progreso y desarrollo, tratando en topo momento de ser una respuesta y no un problema. En la medida en que cada quien haga lo que le corresponda el mundo se equilibra. El problema comienza con la envidia… yo quiero ser como aquel, pero no hago nada por superarlo; quiero tener lo que aquel tiene, pero no trabajo por conseguirlo.

Nada nos satisface, todo lo queremos, pero de balde, no sabiendo que todo vale, que es necesario sacrificarnos para alcanzar obtener triunfos.

Los colombianos que todavía están en la clandestinidad, saben que su lucha ha sido en vano, porque se vició el proceso, el narcotráfico dañó la filosofía que los mantenía unidos y más que el narcotráfico, el dinero “fácil” del narcotráfico que corrompió la mente de los comandantes y mandos medios que lograron libar en copas de jaspe sorbos de vinos extranjeros y viandas de orgías griegas y romanas; que los enseñorearon y los hicieron creerse dioses del Olimpo, cuando apenas eran unos campesinos disfrazados, desligados del progreso y del mundo. Desconectados de la familia, de la sociedad y de la patria.

Hoy podemos rehacer nuestras vidas y están invitados a reinsertarse en la vida pública, donde el gobierno les brinde garantías, apoyados por países amigos y representantes de instituciones mundiales que velen por el buen trato y la restauración de los derechos ciudadanos, en donde el perdón sea el estandarte que se enarbole en el brazo erguido, de todos los comprometidos con la suerte de Colombia.
Escribió: Armando J. Olmedo Larrazábal.



ARMANDO JOSE OLMEDO LARRAZABAL
INGENIERO AGRONOMO
ESPECILISTA EN RIEGOS Y DRENAJES
DIRECCIÓN EN FONSECA: CAR 18 No. 12 - 31
CELULAR No. 3114223812