miércoles, 29 de abril de 2009

Los contornos del amor

Nuria Barbosa León, periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba

Hablar de amor es pensar en el consejo del amigo, en el desvelo de la madre, en las palabras sabias de un padre, en la ternura de la abuela, en el cariño fraterno de un hermano, en el saludo del vecino.
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Es recordar el secreto infantil de un amiguito a quien se le privó de las palabras: “¡Te amo!” pero que fue el motivo para una carta, un poema o un suspiro.

Es la admiración de los adolescentes hacia un artista, deportista o personalidad pública conjugada con la exploración corporal y las inquietudes hacia el deber ser y la duda.
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Amor en la juventud es añorar el físico apetecible sin importar prejuicios y ubicar en un cosmos a alguien capaz de hacernos reír y sufrir al mismo tiempo.

En la adultez, ese sentimiento, se convierte en el andar diario, en el compartir con la familia, en reconocer una igualdad mágica entre el cariño y el disgusto. Es incluso, romper, cuando no hay correspondencia entre lo deseado y lo sentido, pero mantener latente algo ardiente dentro de sí.
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El amor adopta su máscara en la compañía, la comunicación, la fraternidad y la rutina cuando las canas aparecen, los pies se arrastran y el vientre se hincha.
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Somos incapaces de determinar cuándo se inicia ó como termina, pero es imposible vivir sin su efecto, porque el amor es invisible pero se palpa, se saborea, se olfatea, se mira, se escucha y se padece.
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Emprender la vida sin amor es no estar vivo. Vivir sólo por la búsqueda del amor es enclaustrarse. NO imponer pasión a nuestro entorno es despreciar la magia de la maravilla.
Entonces: ame y sea feliz.

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