domingo, 1 de agosto de 2010

Violencia que duele, violencia que nos desangra

La violencia que por años ha caracterizado al departamento de La Guajira y de manera especial a algunos de sus municipios ha alcanzado unos niveles sin antecedentes en los últimos meses. Todas las personas, de todas las familias de todas las ciudades pueblos y veredas se convierten en potenciales víctimas de esta perversa máquina de muerte, operada quien sabe por qué clase de mentes crueles y desquiciadas bajo cuyo accionar han perdido la vida cientos de indefensos ciudadanos.

La semana anterior se recordará por los hechos en los que perdieron la vida el dirigente cívico mansurreo Luis Socarrás y el artista y gestor cultural Wilder Murgas Ortiz. Estas dos personalidades tenían características comunes: ambos trabajaban por sus comunidades, los dos lideraban procesos de diverso orden en los lugares en donde residían y los dos se encontraban viviendo el mejor momento de sus respectivas existencias. A ambos los cubrió el manto de la tragedia mientras disfrutaban del descanso nocturno en compañía de sus seres queridos.

El crimen del pasado martes 27 de julio del cual fue víctima Luis Socarrás, ex candidato a la alcaldía de Manaure y duro crítico del manejo que se le da en el departamento a los recursos del sector salud, tiene según los analistas todas las características de un crimen político.

El gatillo del sicario, pagado por personas que se ocultan en las sombras del anonimato, se accionó contra una persona que estaba haciendo graves denuncias sobre malversación de los fondos destinados a mejorar la salud del pueblo. Su muerte se produjo un día antes de que presentara nuevas y graves denuncias en un foro previsto para realizarse en el recinto de la Asamblea Departamental.

A la sabiduría popular y la malicia indígena propia de los guajiros no le ha sido difícil relacionar la posición crítica de la víctima con el episodio criminal que la sacó definitivamente de escena. El hecho motivó la muy concurrida marcha de protesta por parte de millares de guajiros quienes en la mañana del 30 de julio pidieron una intervención firme de las autoridades y resultados rápidos y convincentes para aclarar esta dolorosa página, castigar a los culpables y evitar que a quienes se atreven a denunciar sigan siendo asesinados.


Pero ese mismo viernes, unas horas después de que en Riohacha concluyera la protesta, la vil moto de los sicarios volvió a rugir en las calles de la Urbanización Buenos Aires de Maicao, en donde fue asesinado Wilder Murgas Ortiz, director en ejercicio de la Casa de la Cultura de Hatonuevo, compositor de más de un centenar de canciones vallenatas, ex presidente del Consejo Municipal de Cultura de Maicao, Concejal de Hatonuevo, autor de dos libros, administrador de empresas egresado de la Universidad de La Guajira, extensión Maicao y autor del himno municipal de Hatonuevo. En Maicao nadie podía creerlo pero era verdad: en una sala del Hospital San José expiraba un hombre lleno de ilusiones, de proyectos y de esperanzas a quien los criminales asesinaron cuando se encontraba en la terraza de su vivienda acompañado de sus dos jóvenes hijas.

Las muertes de Socarrás y Murgas se suman a los cientos de guajiros y guajiras que han sido asesinados en La Guajira sin que nadie diga nada. Sin que las medidas de las autoridades den resultados. Sin que se castigue a los culpables. Ha llegado la hora de que en Colombia y especialmente en la Guajira está pasando algo, algo muy grave, porque tantas muertes no pueden corresponder a la simpleza de “hechos aislados” eufemismo con el que se le pretende restar importancia a una ola de violencia que nos está diezmando.

Ante hecho ciudadanía y autoridades deberían tener un plan de acción distinto a la indiferencia y la impasibilidad. Ha llegado la hora de ponerle freno a esta alocada carrera de muerte y dolor. Y ha llegado la hora de que los organismos encargados de garantizar la seguridad de los colombianos hagan algo más que anunciar sus desacreditadas “investigaciones exhaustivas”.

Alejandro Rutto Martínez es un prestigioso periodista y escritor colombiano, vinculado como docente a varias universidades colombianas. Es autor de cuatro libros y coautor de otros tres en los que se aborda el tema del liderazgo, la ética y el Desarrollo Humano. Con frecuencia es invitado como conferencista a congresos, foros y otros eventos académicos. Póngase en contacto con él a través del corrreo alejandrorutto@gmail.com o llámelo al celular 300 8055526. Visite su página http://www.maicaoaldia.blogspot.com/

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