jueves, 1 de diciembre de 2022

Noche de tormenta

Escrito por: Yorledis Pabón Aguilar (*)


Mientras todos dormían plácidamente,

yo en mis trasnochos y en mis horas de insomnio

solo escucho caer la lluvia sobre mi techo,

siento la brisa cada vez más fuerte golpear ventanas,

golpear las puertas, golpear mi alma.

 

Esa brisa fría como mi ser, como mi vida,

eso me inspira, eso me anima.

Yo soy poeta, poeta loca, que no duerme y se trasnocha,

mientras se envuelve en cada letra.

Se va sumergiendo en cada prosa,

ya no es real, no sé si soy, no sé si fui, estoy o no estoy.

 

Hay una locura en mí, yo solo entiendo no lo intentes saber.

Hay algo fuerte, hay una coraza dentro de mí

¿Quién soy?, ya ni lo sé, es algo que intento descubrir

entre letras y escritos me pierdo,

me encuentro que es real que es fantasía,

todo esto pasa en este instante, o solo está en mi mente.

 

Estoy aquí, estoy allá es este plano

o este espacio, ya no sé qué es real.

Me fui con mis locuras a navegar mi fantasía,

es algo absurdo es algo ilógico, ya ni me entiendo.

Solo dejo que mi pluma fluya y fluya

sacando cada letra dentro de mí.

 

No soy perfecta, solo emerge de mí esta esencia.

Alzo mi vista y ya la noche se ha ido, se esfumo como mis letras

Solo las noches llenan mi alma y me despiertan

haciendo mi mente a un más demente,

devolviéndome mi locura.

 

Ya aclaró el cielo, ya no hay oscuridad,

ya no hay encanto, volví a ser yo.

Será esperar la noche y no dormir,

que vuelva toda esa magia de nuevo en mí.


*(Manaure, La Guajira. Colombia). Licenciada en Etnoeducación con énfasis en Ciencias Naturales y Educación Ambiental, culminando una maestría en mención de Gerencia Educativa. Actualmente es docente en la Institución Urbana Mixta # 1 de Manaure, La Guajira. Perteneciente a la etnia indígena Wayuu. Inició mostrando a sus alumnos sus escritos para que se enamorara de la lectura y se envolvieran en el mágico mundo de las letras. Apasionada por la naturaleza, orgullosa de su etnia y feliz de darla a conocer. 


miércoles, 16 de noviembre de 2022

Reseña del libro Ritual de arena y viento de Limedis Castillo (Segunda parte)

 

Limedis Castillo
Leer la primera parte de esta reseña

“Campbel” es la historia del vecino sin familia que cuando muere no tiene ni quién lo reclame en la morgue del hospital y le deja la penosa tarea a sus amigos pero cuando ya éstos tienen todo resuelto, les ofrece una increíble sorpresa.

Amapola y el mar es la historia e un caso de acceso carnal con menor de catorce años en la cual el supuesto victimario,  con sólidos argumentos bien hilvanados y sustentados por su abogado defensor, se declara a su vez víctima del engaño de la supuesta víctima, una agraciada y acuerpada mujer  quien aparentaba y confesaba más edad de la que tenía.   


El acusado se expone a una pena de veinte años en caso de ser hallado culpable de la denuncia entablada por la madre de la joven. El climax de la historia se da en el momento en que el juzgado se dispone a dictar sentencia y la sentencia es…

Ora pro nobis peccatoribus  nos cuenta la escena en la que un exseminarista, ahora dedicado al cuestionable oficio de prostituto, debe atender a un cliente que es nada menos que uno de sus antiguos mentores, un hombre entrado en años que desea aplacar el fuego de sus instintos en uno de esos llamados de perdición en donde todo se hace de acuerdo con un manual que regula cada una de las sesiones.  

¿Qué ocurrirá cuando los dos personajes se quiten la ropa y exploren sus bajos instintos y el contenido de la caja de juguetes sexuales?  Ya usted estará pensando en lo obvio, pero les advierto que el autor tiene una imaginación impredecible.

El último de los escritos se titula La diligencia. En ella narra la conversación de dos cadáveres correspondientes a ciudadanos anónimos víctimas de  la violencia del país enterrados en cualquier parte   y a quienes sus familias no han podido hacer el duelo.   

Hablan de lo  que sufrieron cuando aún tenían vida, la forma cruel en que fueron asesinados,  pero también se quejan del abandono en que están, porque nadie ha podido dar con ellos, ni siquiera sus propios asesinos cuando entran a un proceso de justicia especial y se comprometen a revelar el lugar en que enterraron a sus víctimas.

Un día sienten los picos y las palas hundirse en la tierra cerca de donde ellos permanecen.  Los golpes de las herramientas y los pasos de quienes buscan a los muertos se oyen cada vez más y más cerca. ¿Los encontrarán finalmente?

La mayoría de episodios transcurre en Dunaria, genuino universo narrativo, una ciudad elaborada con especial cuidado por Limedis Castillo con el fin único de situar en ella sus historias sorprendentes, sus personajes de inusual fuerza sicológica y el tiempo, ese otro actor principal de cada una de sus llamativas obras. Dunaria tiene un sospechoso parecido a Riohacha pero podría ser La Guajira entera 

Reseña del libro Ritual de arena y viento (Primera parte)


Autor: Limedis Castillo Mendoza


Editorial:  Lunari

Número de páginas: 93

Género: Cuento


El  ritual de arena y viento es una colección de siete textos que se enmarcan bien en la definición de lo que es un cuento.  
Su autor es el escritor riohachero Limedis Castillo Mendoza, quien desde hace cierto tiempo nos sorprende con su literatura con sabor a tierra, en donde hace una atractiva mezcla de realidad y ficción para producir libros de la calidad de Siete formas del otro (2007);  Dunaria y el Fuego (2.014) y el poemario Plegaria de Ulises (2015).
Limedis Castillo

Ha bebido en la excelsa fuente de conocimientos del taller literario El Solar dirigido por Gustavo Maceas y ha ganado premios departamentales de cuento y ensayo. Además es un tenaz  promotor de la lectura entre sus estudiantes lo que le ha valido varios reconocimientos del Ministerio de Educación Nacional.

Limedis Castillo en su labor docente

El libro que nos ocupa se inicia tiene una buena dosis de erotismo,  dolorosos sucesos cotidianos como el de la madre que abandona a su bebé recién nacido en cualquier parte y después, en un acto de tardío arrepentimiento regresa a donde cree que aún puede encontrarlo, la vida de un antropólogo y un sacerdote extranjeros enfrentados a la realidad mítica de un territorio indómito, el miedo recurrente unido a la esperanza angustiosa de que el muerto en tránsito hacia su última morada no sea el muerto que nos duele, el abuso sexual  contado desde la óptica del victimario que a su vez se declara víctima del engaño de una menor de edad y el segundo dolor de los  cadáveres de los desaparecidos  a quienes los buscadores de despojos humanos no encuentran  por más cerca que estuvieran de hacerlo.

En el primer cuento, Delirio,  se mezcla  la enfermedad, la hombría y la necesidad de un joven estudiante con el  desenfreno y  el incontenible deseo causado por un largo período de abstinencia de la dueña de la casa, una cincuentona que lo cuida en sus noches de fiebre y le administra misteriosos medicamentos  con los cuales le baja la fiebre pero le sube la líbido.

Ausencia de su cielo es el relato de la joven a quien sus amoríos fugaces la llevan al doble arrepentimiento de quedar encinta y luego abandonar al bebé…ayudada por informaciones fragmentarias va a buscar al niño a un hospicio, pero... (no les puedo contar en la reseña, espero que usted como lector descubra lo demás por su propio esfuerzo.

La mejor de todas las historias es Una puerta en el desierto porque mezcla realismo mágico, mitos ancestrales, sucesos sobrenaturales y una espeluznante mezcla de fantasía y verdades bien contadas.   

En sus líneas aparece un personaje real,  tal vez de los más queridos italianos que ha pisado territorio guajiro: el padre Marcelo, a quien las circunstancias empujan a deshilvanar el misterio relacionado con la desaparición de un antropólogo francés. 

La trama de este cuento es en verdad escabrosa, misteriosa, espeluznante. Mejor caminen  ustedes mismos hacia el interior de  esa  habitación protegida con la cadena herrumbrosa a donde nadie se atreve a entrar, eso sí, háganlo por su propia cuenta y riesgo. 

Leer la segunda parte de esta reseña


martes, 15 de noviembre de 2022

Reseña del libro Jorge III de Victoria Holt


Escrito por:
Alejandro Rutto Martínez

AUTORA: Victoria Holt como Jean Plaidy

EDITORIAL: Planeta

 

Este libro es una novela histórica sobre la vida del rey Jorge III de Inglaterra desde 1.760 hasta 1820. Como es costumbre la autora se documenta muy bien sobre la vida del personaje   a cuya historia convierte en todo un relato literario que desde un principio atrapa al lector desde cada uno de los frentes en los cuales se sitúan importantes personajes.

En un principio el lente de la cámara se posa sobre la princesa Carlota Sofía de Macklenburgo-Strelitz y su familia, quienes tienen un estilo de vida gris, sin los sobresaltos de la realeza europea de la época.   Su territorio era víctima del abandono y de los abusos de los soldados por lo cual, sin consultar con su hermano, que era el príncipe y a quien debía respetar, ni con otros miembros de la familia, decide escribir una carta a Federico de Prusia, llamado Federico el Grande, para contarle la situación.

Dicha carta desencadenaría varios sucesos entre ellos el hecho de que se hablara de ella en la corte británica y se le ofreciera de forma inesperada que fuera la esposa del rey Jorge.

El matrimonio se lleva a cabo y de esta manera el trono de Inglaterra es ocupado por el rey Jorge III y la reina Carlota Sofía, quien se dedica a su labor de ser una buena esposa y darle herederos al rey.

El monarca es un hombre serio, alejado de los romances que había tenido con hermosas mujeres inglesas cercanas a la corte y se concentra en su tarea de gobernar, para lo cual cuenta al principio con la influencia de su madre Augusta.

En el transcurso de los próximos años Jorge se enfrentará a los conflictos propios de quien gobierna el imperio más poderoso de la época, lo cual incluye intrigas, componendas y la  muy variable aceptación de la ciudadanía. 

Carlota Sofía, por su parte, deberá mantenerse en pie ante las burlas de las mujeres de la corte por su figura poco agraciada y la desconfianza de la reina madre con quien no alcanza a tener unas perfectas relaciones.

La narración va in crescendo como todas las de Jean Plaidy, de manera que el lector estará muy atento a seguir cada línea y cada capítulo debido al suspenso y a los acontecimientos que se asoman en el horizonte.

La narración es descarnada y no oculta nada sobre la vida de los reyes: ni la debilidad de Jorge frente a algunos de sus consejeros, ni la fealdad de Carlota Sofía, ni las constantes desgracias que ocurren a la familia del soberano, en especial a la reina madre y sus hermanos.

¿Qué va a pasar con Augusta?  ¿Cuál es el misterio de los amoríos pre matrimoniales del rey?  ¿Es cierto que la reina madre tiene un amante? ¿Cuál es la relación del rey con el supuesto amante de su progenitora?  ¿Por qué  el primer ministro es más querido que el rey? ¿Cómo solucionará Jorge esta incómoda situación?  ¿Qué pasará con las colonias del   Reino Unido en América?  ¿Mantendrán   su matrimonio el rey Jorge y su esposa a pesar de todas las dificultades? ¿Morirá el rey a causa de esa tos persistente que lo agobia?

Estas preguntas cruzan por la mente del lector y no le permiten despegarse del libro en ningún momento.

Es una obra que vale la pena leer aunque pudo haberse escrito en menos páginas de las 319 con las que cuenta y tal vez debió incluir algunos aspectos sobresalientes del gobierno del rey  y de las gestiones culturales de su esposa.

Calificación: 8 sobre 10. RECOMENDADO

lunes, 7 de noviembre de 2022

El mundo de ayer y la plenitud del ocaso


Escrito por: Arcesio Romero Pérez

Un encuentro intergeneracional en mi pueblo me hizo recordar a Stefan Zweig y su autobiografía “El mundo de ayer”, un atractivo testimonio escrito con maestría por un europeo empapado por la nostalgia. La misma nostalgia presente en la conversa de seis señoras que en el ocaso de su existir deslumbraron a sus jóvenes escuchas con las memorias evocadoras del perfume de lo vivido.

Retrotraer un siglo y sus alforjas deleitaron un auditorio con la brisa de la añoranza de los buenos tiempos y las buenas costumbres. Hechos como la escenificación de la esencia pueblerina del madrugar para contar los aconteceres del pueblo generaron toda suerte de aplausos. Una época, que como todo pretérito fue mejor, y aun así yace condenada en el rescoldo dejado por la modernidad y sus afanes.

Menos mal nos queda el vehículo de la tradición oral para transportar y escribir con pluma y tinta los recuerdos del defenestrado siglo XX. Y por ese menester histórico, en una misión cuya encomienda fue el disfrute de la sonrisa senil de las señoras, nos sumergimos en los pasajes de una vida rociada por el sereno de la tranquilidad. Con la pícara expresión en sus rostros, las abuelas recrearon el laberinto que representaban las calles y callejones de los pueblos, sus nombres evocadores y el alumbrar de la luna del danzar de las sombras en las penumbras de los tiempos idos. 

Tiempos que como el melodioso despertar de la madrugada yacían aromatizados por el vapor del primer café que sacó a relucir las limitaciones del pasado y el consentimiento de las gracias de juventud.

Nos mostraron la magistral heredad del pasado donde se convidaba a coexistir en la armonía del colectivismo y la cooperación de una vida en una aldea cuya atmósfera era la familiaridad y la bien llamada “consideración”. 

No en vano, amigos lectores, siempre escuchamos que la mejor enseñanza proviene de los mayores y mayoras, por ello, ahora, cuando la generación de entreguerras sucumbe en las trincheras de la extinción, es apremiante oficiar al contingente de relevo para que reescribe la historia, no como un espejismo de ficción, sino como el derecho pleno de los adultos y jóvenes a sentarse todas las tardes en las puertas y sardineles de sus casas a rememorar el mundo de ayer que tanto apreció Zweig.

sábado, 5 de noviembre de 2022

Orlando Sánchez, ebanista y escritor

 

Les presento a Orlado Sánchez uno de los más reconocidos ebanistas de Maicao.  Sus trabajos son una verdadera obra de arte. De su taller salieron joyas de madera que hoy engalanan la sala, el comedor y las alcobas de numerosos hogares de La Guajira.                                                                                            

También procreó una familia llena de amor y unidad y dio vida a varias bellísimas hijas y nietas. 

Además tiene el don de la creatividad y cuando las canas le  adornan  el cabello, ha dejado en descanso las herramientas habituales y ha tomado el lápiz y el papel para escribir sus memorias. He leído los borradores y va muy bien encaminado.   

Junto a su esposa Ruth Escobar y sus hijos fue  miembro fundador de la Igleisia Cristiana Cuadrangular.   Dios le de larga vida al lado de su familia.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Julio Manuel Larios Ríos está de cumpleaños


Está de cumpleaños el profesor Julio Manuel Larios Ríos.  Es una persona que ha dedicado su vida a muchas cosas, pero en especial dos han ocupado la mayor parte de su tiempo: la docencia y las causas sociales.

Llegó a Maicao muy joven, a celebrar uno de los primeros títulos obtenidos a lo largo de la vida: su título de bachiller. En esos tiempos de oportunidades escasas para acceder a la educación para era un logro gigantesco no sólo para quien se constituía en bachiller sino para toda la familia.   Así las cosas la fiesta del grado de Julio fue un acontecimiento memorable y la celebración fue una fiesta de tres días encabezado por su cuñado Carlos Huertas.

Poco después Julio seducido por los libros y la posibilidad de aplicar cotidianamente su sabiduría acepta la oportunidad de ingresar a la docencia en los colegios María Montessori y San José, en las áreas de ciencias sociales.

Fue así como empezó una legendaria carrera que lo llevaría a ser profesor de historia, geografía y educación artística. 

Un poco después fue nombrado por la Secretaría de Educación Departamental, lo que le permitió tomar la decisión de que lo suyo sería ejercer por siempre como profesor, investigador, líder de la comunidad educativa.

El nombramiento, sin embargo, le causó cierto inconvenientes con las directivas del María Montessori, institución de carácter privado cuya propietaria, la señora Imera Soto, no le aceptó la renuncia y lo conminó, mediante un fuerte sermón maternal, a que continuara prestándoles sus servicios.   Larios logró hacer los ajustes necesarios en sus horarios de trabajo para atender los dos compromisos por varios años.   Un poco más adelante se incorporó tambiél a la planta de profesores del Colegio Colombo Libanés, fundado por el profesor Enrique González.

Pero en donde Julio Larios tuvo más apego y una carrera de largo aliento  fue en el colegio San José en cuyas aulas, salas, pasillos y corredores pudo desempeñarse como profesor, líder educativo, dirigente sindical y rector.

Tal vez pocos recuerda que el profesor Julio Manuel Larios se desempeñó como rector encargado por algunos meses al terminar la gestión del profesor Triviño, quien desempeñaba esa dignidad y  el nombramiento de su remplazo en propiedad.

Su gestión fue breve pero muy provechosa: logró el nombramiento de cuatro profesores que le hacían falta al colegio,  construyó dos aulas mediante actividades pro fondos realizadas con los padres de familias y estudiantes y los aportes de la comunidad y gestionó la apertura de los grados décimo y undécimo con lo que el San José se convirtió en el primer colegio de Maicao en tener bachillerato completo, lo que permitió a un mayor número de jóvenes alcanzar el sueño de graduarse en su propia tierra. Además, planteó por primera vez la necesidad de que el plantel tuviera una sede más apropiada a sus proyecciones de crecimiento.

Como  sindicalista defendió no sólo el derecho de los maestros a mejores condiciones salariales y laborales sino el derecho a una educación pública de calidad para todos los estudiantes. Esas luchas y sus largas horas de lectura lo llevaron a asumir ideas libertarias y a ser un convencido de los ideales de la izquierda latinoamericana no por moda o por fiebre juvenil sino por convicción.

Su constante búsqueda del conocimiento lo llevó a estudiar licenciatura en ciencias sociales en el convenio de la Universidad de La Guajira con la Universidad del Magdalena y su afición a la lectura le abrió la puerta para consagrarse como escritor. 

Del horno de su cocina escritural salió hace algún tiempo el libro de poesías “En busca de mis huellas” y en sus manuscritos hay material para varios libros más.   Julio Larios es invitado con frecuencia a tertulias, recitales y lunadas literarias en las cuales se destaca como uno de los mejores declamadores.

Felicitaciones para el gran maestro de las ciencias sociales, las artes y la poesía, que Dios le de muchos, pero muchos años más de vida.

 

sábado, 22 de octubre de 2022

El mural de "Lola la Negra" en Barrancas


Este mural en homenaje a Dolores María Redondo, conocida como "Lola la Negra" está ubicado en la calle 11 (antigua calle de la Fortuna) de Barrancas, muy cerca de otras obras de arte dedicadas al futbolista Olinto Fonseca, primer guajiro que vistió la camiseta el la Selección Colombia y cuadros representativos de la cultura Wayüu.

A todas estas ¿Quién era Dolores María Redondo?

Era una líder muy conocida de Barrancas, propietaria de un almacén y dueña de un gran don de servicio.  

Entre sus hijos de destaca el nombre de Denieis Núñez de Monsalve, exalcaldesa del municipio.  Nació el 8 de octubre de 1911 y murió el 5 de septiembre de 2001 a la edad de noventa años. 

En Homenaje a ella Carlos Huertas compuso la canción “Lola la Negra” , grabada por los Hermanos Zuleta e incluída en el álbum Dinastía y Folclor 1979, uno de cuyos apartes dice: 

“Grata nostalgia me trae la tierra/ por la que alegre quiero cantar/ para poder combatir las penas/que me tornaron sentimental

Al recordar a Lola la Negra/que de Barrancas es un pedestal/esa señora prudente y buena/esa tocaya de mi mamá…"

Escuchar "Lola la Negra"

¡ Póngale el nombre que a usted le dé la gana!

Escrito por:  Stevenson Marulanda Plata (Presidente del Colegio Médico Colombiano.)

Cierta vez, siendo yo residente de cirugía de la Universidad Nacional de Colombia, por allá en los años ochenta, con escenario de práctica en el extinto y viejo hospital San Juan de Dios, con préstamo del Icetex y todas las gabelas y ventajas, casi privilegios, que la reforma José Félix  Patiño nos dio a los estudiantes pobres y de provincia ---residencias, restaurantes, biblioteca, servicio médico, transporte para el hospital, campus y escenarios deportivos--- con algunos precarios y sufridos ahorros invité a mi papá, campesino elemental, casi analfabeto, apenas con segundo de primaria, a un restaurante de carnes finas en el norte de Bogotá.

Llegó el mesero, Tráigame la carta: Filet mignon, Steak pimienta, Chateaubriand y Lomo jalapeño, me contestó el atento y gentil servidor.

Yo pedí Lomo jalapeño y le pregunté a mi papá por su gusto, se quedó confundido,  mirando impávido secuencialmente al mesero y a mi. 

Pasaron unos cuantos segundos, cuando al rompe dijo: "mijito tráigame una carne blanda, suave y bien asada con dos o tres pedazos de yuca buena hervida en agua, ambas bajitas de sal y póngale el nombre que a usted le dé la gana".

Echo este cuento porque yo en política y cuestiones de ideologías soy lo mismo que mi papá, pragmático: no soy de izquierda ni de derecha, soy de lo que funciona bien,  y pónganle el nombre que usted quiera.

domingo, 16 de octubre de 2022

Crónica del primer encuentro de escritores en la Tierra Amable (quinto y último episodio)

Foto oficial del Encuentro de escritores

Acto seguido pasaron al frente
 los profesores Álvaro  Suescún y  Luis Barros Pajaveau, quienes hicieron un agradable y extenso  recorrido a través del contenido variopinto de la literatura Caribe, desde las áridas tierras del norte de La Guajira hasta las fértiles sabanas del departamento de Córdoba. (Lee el cuarto capítulo de esta emocionante crónica)
Álvaro Suescún y Luis Barros

El cierre no pudo ser mejor: un vibrante recital de poesía erótica de Julio Manuel Larios; una emocionante lectura de poemas de  Limedis Castillo y un sensual monólogo de la  incomparable Ella Celedón.   

Ella Celedón

El público aplaudió con fuerza y cuando se esperaban más intervenciones  Marcela Soto Angarita tomó el micrófono para anunciar que había llegado el final y para invitar a los escritores a la maravillosa noche del festival amenizada, entre otros por Iván Villazón y Elder Dayán.

Yo me di una vuelta por el parque pero tuve que encargar a Abel Medina y Julio Larios de que le ofrecieran mis respetos a los artistas, pues yo tenía un inaplazable compromiso en el país de los sueños a partir de las diez de la noche.

Al día siguiente, sábado 15 de octubre, Arcesio Romero tuvo la generosidad de invitarme a su casa paterna para presentarme a su señora madre María Josefina Pérez, a su hermana Auxiliadora Romero  a Arcesio Romero padre y al arquitecto y pintor  Luis Fernando Guarín.  

Nos tomamos un café delicioso y nos fuimos a una sesión de fotos en los murales dedicados a la herencia africana de los barranqueros  los cuales llevan la firma de Guarín y  se han convertido en un nuevo ícono de la capital carbonífera de Colombia.

El autor de la crónica al lado del artista Fernando Guarín pintor de los murales

Terminada la sesión de fotos mi anfitrión me llevó a un recorrido por los sitios emblemáticos del pueblo: la casa del futbolista Luis Díaz, las residencias de exgobernadores  y exparlamentarios, la Biblioteca municipal Gabriel Solano Vidal, la cancha en donde Luis Díaz  pateó el balón por primera vez, la calle  en donde son vecinos  dos representantes a la Cámara, los murales dedicados a Olinto Fonseca y Dolores María Redondo.

Por último me trajo a la casa de Maximiliano Hernández y Helena Parodi, un bello pero derruido edificio al  cual se le nota el paso de los años y sobresale en el vecindario por su hermosa arquitectura antigua. 

Estamos frente a esa construcción y recordamos que en sus habitaciones durmieron ilustres representantes  de la política nacional, incluido el virtual presidente Guillermo León Valencia,  en una lejana  noche de 1.962.

Me contó que ese día algunos vagos, alentados por sus odios viscerales incubados en la trastienda de la maldad, embadurnaron cada pared de la casa con excrementos humanos cuyos hedores se percibían veinte calles más abajo, treinta cuadras más arriba y como a cien kilómetros a la redonda.  

Cuenta la historia que doña Berta y Guillermo León Valencia jamás regresaron a Barrancas, ni a preguntar por el nombre del bandido que ofendió sus delicadas narices.

En cambio yo me marcho con nostalgia y sé que pronto muy pronto volveré a la tierra amable de La Guajira atraído por el perfume de la literatura y el aroma del buen café que se sirve en los corredores de cada una de sus casas.

Crónica del primer encuentro de escritores en la Tierra Amable (cuarta parte)


Hubiéramos querido ir a acompañar a Abel Medina y compartir con los niños, niñas y adolescentes pero... ya estaban terminando. El retraso nos había pasado factura.

Leer la tercera parte de esta emocionante crónica

A las 12 en punto estuvimos reunidos en el comedor en donde conocimos a Mario Romero y su equipo de trabajo del cual hacen parte Clara Inés Bolívar y Marcia Fonseca. 

Además fue la primera oportunidad para el reencuentro de escritores: ahí estaban Limedis Castillo y su nuevo look fitness; Ella Celedón  y sus llamativos rizos; Delia Bolaños y su sonrisa inconfundible; Lila Sagbini con sus versos a flor de piel; Jhony Beleño con su poesía rebelde y estábamos a la espera de quienes se encontraban atrapados en alguno de los frecuentes bloqueos de las carreteras, entre ellos los profesores Álvaro Suescún y Luis Barros. 

En una mesa aparte Marcela Soto Angarita, quien sería la presentadora oficial del evento de la tarde, repasaba la programación con Mario Romero, director de la Biblioteca Municipal.

Terminado el almuerzo nos despedimos y convinimos encontrarnos a las 2:30 para iniciar el programa en el que se haría el homenaje a Arcesio Romero y además tendríamos conversatorios y recitales.

Estuvimos puntuales, tal como habíamos acordado. Después de los actos protocolarios que incluyeron los himnos de Colombia y Barrancas, la oración al Creador por la secretaria de educación María Victoria Barros  y la bienvenida y 
presentación del programa por parte de Mario como director de la Biblioteca.


Acto seguido se dio inicio al diálogo entre el homenajeado Arcesio Romero y uno de los escritores asistentes. Y… ¿saben a quién escogieron?

Exacto, el escogido fue quien les escribe, un honor grande y desafiante para el cual aún no encuentro explicación lógica.

En todo caso, el autor y su entrevistador dialogaron por espacio de cuarenta minutos sobre la vida de Arcesio y algunos de los quince relatos que componen el libro “Disrupciones”. 

Arcesio Romero cuenta con un gran reconocimiento en toda La Guajira y en especial en su pueblo natal. Prueba de ello es el lleno que tuvo el auditorio: la mayoría de los asistentes llegaron con la intención de escucharlo a él y de conocer un poco más su obra literaria. 

Los barranqueros mayores gozaron con cada historia porque algunos de ellos fueron coprotagonistas o conocieron los hechos cuando deambulaban por las calles del municipio rogando para que alguien los plasmara en una pieza literaria. Y fue el autor de Disrupciones quien les hizo la reverencia.

A las cinco y un minuto terminó el homenaje y comenzó la presentación de Lila y Delia, y al lado de las dos el moderador de lujo: Abel Medina Sierra, uno de los más destacados orfebres de la palabra en el Caribe. Las dos damas de las letras premiaron a los asistentes con historias de sus vidas y extractos de sus obras. 


Las dos damas de las letras hablaron de sus obras y en especial de las más recientes. La profesora Sagbini se refirió a su bello libro Alquimia de la Palabra, mientras Bolaños trajo un trabajo recién salido del horno titulado El lápiz rosado.

Acto seguido pasaron al frente  los profesores Álvaro  Suescún y  Luis Barros  quienes nos sorprendieron con sus palabras...¿Saben de qué hablaron ellos?

Leer el quinto y último capítulo de esta emocionante crónica

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