domingo, 17 de abril de 2016

El plan, en la ruta de la Unesco

Escrito por. Hernán Baquero Bracho

Uno de los sitios emblemáticos donde ocurrieron hechos sobresalientes en la historia de la música vallenata con personajes míticos que parecieran que hubieran salido de leyendas de novelas famosas, fue sin duda

Del ensayo al error

Escrito por: Abel Medina Sierra

El género textual que más he trabajado,  publicado y al que debo un premio nacional es el ensayo. Sea esta la oportunidad de agradecer a Clímaco Pérez Camargo, Gabriel Ferrer y su esposa Yolanda Rodríguez, quienes fueron  mis maestros en este ejercicio escritural tan exigente. 


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viernes, 15 de abril de 2016

Marcos Mejía Ortiz, héroe de los que se necesitan hoy

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Marcos Mejía es un hombre de hablar sereno y espíritu pausado. Esas dos características resumen en parte  la vida de una persona cuyo comportamiento ha sido siempre

miércoles, 13 de abril de 2016

Panadería Sandra, una empresa con pasado y futuro


Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

La Panadería Sandra es un símbolo empresarial de Maicao y una marca registrada en el sector panificador en todo el departamento de La Guajira. 


Lo que llama la atención no son solo sus numerosos clientes en cada uno de los pueblos de extensa llanura guajira, sino

martes, 12 de abril de 2016

Otra forma de discriminación: etiquetar y generalizar

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez


Alejandro Dumas (Hijo): "Todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta".

Una buena tarea para mañana y, por qué no, para hoy mismo es hacer lo posible por no etiquetar a las personas con las que habremos de encontrarnos en cualquier circunstancia de la cotidianidad. Vamos por el mundo  con unas ideas preconcebidas sobre cómo son o cómo deberían ser los demás y entonces caemos en el error de  homogeneizar a las personas que coincidan con ciertas características físicas o sicológicas.

Algunas series de televisión nos han convencido de que todas las mujeres bonitas son de poca inteligencia, dicho en sentido inverso, se nos ha inducido a creer que todas las mujeres, para ser inteligentes deben ser feas.  En las universidades hasta hace poco se creía que los mejores profesores eran aquellos que hacían más difíciles sus asignaturas y al final del curso “lograban” una mortandad académica que los hacía célebres  en la comunidad.

Así mismo, a un hombre que usa el cabello largo se le rotula de determinada manera y lo mismo a una dama que vaya con el cabello corto.  A quienes leen mucho se les dice que están locos  y a quienes practican ciertos deportes se les califica como inteligentes o como salvajes, dependiendo de la disciplina a la que se dediquen.
Las etiquetas nos llevan a tener prejuicios y a valorar a una persona sin conocerla a fondo. En algunas ocasiones nos hacemos un concepto favorable sin mayores elementos de juicio (“Todo el que es amable es buena persona” o “todo el que usa gafas es un intelectual), pero la mayoría de las veces las etiquetas nos llevan a discriminar al otro por el solo hecho de que habla como habla, de que viste como se viste, porque tiene el color de piel que tiene o porque anda con una Biblia debajo del bazo.

Queremos construir una sociedad incluyente y hemos aprendido a reclamar nuestros derechos y a proclamar el respeto de los derechos del prójimo. Sin embargo, persisten aún, enquistadas en el subconsciente de los individuos y en los colectivos sociales algunas sutiles formas de discriminación y eso nos ha llevado a creer, por ejemplo que todos los afro descendientes son buenos para los deportes y solo para los deportes, negándoles el derecho a ser considerados como personas talentosas y competentes en todas las áreas de la vida.

Una buena tarea para quienes nos consideramos como personas incluyentes y para quienes hemos decidido  no discriminar a nadie ni permitir que otro lo haga es revisar  los prejuicios que aún subsistan en nosotros y  hacer el esfuerzo para comenzar a liberarnos de ellos.  Hagamos una profunda reflexión y, en un diálogo con nosotros mismos tratemos de respondernos si no hemos cometido alguna injusticia al juzgar equivocadamente a alguien por hacer un juicio a priori de sus virtudes y defectos basados en las ideas pre concebidas y la forma en que hemos encasillado  el comportamiento, la forma de ser  y el aspecto físico de nuestros amigos o de aquellas personas con las que nos relacionamos por compartir actividades laborales, académicas o de otro tipo.
¿Qué pensamos cuando vemos a una persona muy fea? ¿Cuál es nuestro concepto de TODOS los gordos? ¿Creemos que las personas que han nacido en determinado lugar tienen Todos y SIEMPRE el mismo comportamiento? ¿Consideramos que todas las personas que desempeñan una profesión tienen todos el mismo mal (o buen) comportamiento?

No olvidemos que las generalizaciones suelen ser nocivas. Durante los años aciagos del narcoterrorismo,  los colombianos fuimos etiquetados injustamente como narcotraficantes y como terroristas. ¡Las dos cosas al mismo tiempo! Cuando la realidad no demuestra que la gran mayoría nunca hemos conocido una mata de coca ni hemos tenido un arma en nuestras manos.

La tarea para mañana y, mejor aún, para hoy mismo, es no etiquetar, no pre juzgar, no asumir como ciertas ideas preconcebidas, porque podemos caer en una injusticia aún mayor a las que tantas veces hemos criticado.



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Ramiro Choles Andrade, símbolo de viviente de la fraternidad maicaera

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Ramiro Choles Andrade, hijo de Emilio Segundo Choles y Antonia María Andrade, nació en Riohacha el 10 de agosto de 1.945, pero cuando tenía solo cuatro años sus padres lo trajeron a Maicao en donde ha desarrollado una brillante carrera como profesor, administrador educativo,  historiador, periodista y escritor.  


Niñez y primeros estudios

Laureano Palencia: la pasión hecha fútbol

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Laureano Palencia Mora es el nombre de pila del popular “Laya”, una de las personas que más sabe de fútbol en Maicao y uno de los dirigentes que dedicó buena parte de su vida a fundar equipos aficionados y a impulsar al glorioso Deportivo Maicao durante una de las etapas más importantes de su existencia, como aquella ocasión en la que disputó la final nacional de la Segunda División contra Independiente Santa Fe en el estadio Hernando Urrea Acosta. 

“Laya” nació en

Santander Ortega, creador del vallenato cristiano


Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

¿En qué lugar del mundo habrá nacido la audaz  idea de utilizar la caja, la guacharaca y el acordeón para cantar música de alabanza y adoración a Dios?   La respuesta es simple, aunque usted no lo crea, el vallenato cristiano nació

lunes, 11 de abril de 2016

¿Es correcto decir "lapso de tiempo"?


¿Es correcta la expresión "lapso de tiempo"? ¿No es redundante?
Profesor Ospino Parodi, maicao.
Su consulta me llevó a una rigurosa investigación. Un lapso es, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua:

1. Paso o transcurso
2. Tiempo entre dos límites
3. Caída en una culpa o error
De acuerdo con la segunda entrada la expresión "lapso de tiempo" sería una redundancia, más no así de acuerdo con la primera y la segunda. Tal vez por eso la propia Academia acepta esta expresión a pesar de ser redundante.

Otras autoridades académicas como Manuel Secco también avalan su uso. En su libro"Dudas e incorrecciones del idioma" dice:

Lapso: significa espacio de tiempo. Es correcto decir un lapso de tiempo(pero bastaría un lapso).
El Diccionario de dudas y Dificultades de Editorial Planeta dice: "La expresión lapso de tiempo debería evitarse por redundante, aunque la Academia la admite".

En conclusión, mi apreciado profesor, la expresión lapso de tiempo sí es una redundancia pero la Academia nos autoriza a utilizarla. Lo sabio sería no utilizarla en exceso. Le agradezco su consulta y quedamos a su entera disposición para absolver futuras inquietudes.

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Evangelios sinópticos


Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Los evangelios son probablemente los libros más importantes del Nuevo Testamento por una razón sencilla pero poderosa: son los únicos libros en donde se narra la vida de Jesús. Más aún: son los libros en los cuales conocemos a Jesús en diálogo personal con los discípulos presenciales y con todos sus seguidores de todas las épocas.

Para conocer las enseñanzas del maestro, las proezas del Hijo de Dios; los mandamientos del Hijo de Dios y los portentosos milagros de la figura más importante de la humanidad, nada mejor que leer con entusiasmo, cuidado y fruición estos cuatro libros en donde Jesús aparece visto desde diferentes ,  ángulos.     

Un desprevenido lector se preguntará por qué son cuatro evangelios si con uno hubiera sido suficiente.  Por lo menos con uno que incorporara todas las enseñanzas que figuran en los cuatro libros.  Esa posición es respetable, pero hay que entender lo siguiente: los evangelistas fueron como cuatro reporteros, o enviados especiales que fueron destinados a  cubrir una serie de cruciales sucesos para la historia de la humanidad y trabajaban para medios de comunicación distintos. Por eso, a pesar de que la figura de Jesús es la misma y los hechos relatados también, cada uno de ellos tenía su propio encuadre, sus intereses, su enfoque y, sobre todo, estaban pensando  cada uno en un público diferente.    

Imagínese a usted que a cuatro periodistas los envían a cubrir un encuentro de fútbol entre las selecciones de fútbol de Colombia y Perú, el cual se disputa en Caracas. Uno de los profesionales de la información es colombiano y debe escribir para un diario de su país; el otro es peruano y enviará sus informes para una emisora de su patria; el tercero es venezolano, territorio en donde se juega el partido,  y tiene el deber de informar para un canal  televisión de su país.  El otro periodista no pertenece a ninguno de los países involucrados en el evento pero también deberá informar con todo el profesionalismo del caso para su medio de comunicación.

Después del juego todos informarán de la misma manera sobre los hechos más relevantes como el resultado, las alineaciones de los equipos, quienes anotaron los goles, el nombre del árbitro central y el de sus auxiliares.  Sin embargo, cada uno de ellos tendrá un enfoque diferente: el peruano hará énfasis en cómo jugó la selección de su país y alabará o criticará al técnico; dedicará más atención a cómo jugaron los suyos, entrevistará preferiblemente a sus compatriotas. De la misma forma los demás periodistas presentarán sus informaciones de acuerdo con las necesidades y los intereses de su audiencia y las emociones que él mismo tenga. Sin embargo, emociones aparte, todos tratarán de cumplir con el deber de su oficio y serán leales a la verdad.

Los evangelistas tenían una formación diferente, sus fuentes de información eran un poco distintas y cada uno de ellos estaba pensando, en principio, en un lector diferente.  He ahí la importancia de que sean cuatro evangelios y no tan solo uno.

Por ejemplo, Mateo  escribió para los judíos convertidos y por eso no explica las costumbres judías ni traduce los vocablos hebreos, pues no era necesario, ya que sus lectores los conocían.
Marcos, según una antigua tradición, escribe en Roma para creyentes romanos, por lo que no le da mucha importancia a la Ley Mosaica, al no considerarla de interés para sus destinatarios. En cambio hace énfasis en explicar las costumbres judías, desconocidas por sus lectores y por ello la necesidad de explicárselas.

Lucas escribe para paganos convertidos, especialmente de origen griego y romano.
El evangelio de Juan no estaba destinado a un grupo nacional o cultural específico sino a todo el mundo, en especial el mundo de los creyentes.
En este módulo nos dedicaremos a estudiar los tres primeros evangelios, denominados sinópticos debido a su afinidad y sus semejanzas en cuanto al orden de la narración, el contenido y lenguaje empleado.

¿Por qué se les llama Evangelios Sinópticos?
La palabra sinóptico viene del idioma griego y  de acuerdo con su etimología significa “ver junto”. Esta definición nos indica que los tres evangelios pueden verse juntos, bien en columnas verticales paralelas o  bien en sentido horizontal.

El conocido biblista alemán Johann Jakob Griesbach presentó en 1776 un libro titulado Synopsis en el que hace un estudio sobre Mateo, Marcos y Lucas. El texto tiene la particularidad de presentar los libros en columnas paralelas, lo que facilitaba el estudio simultáneo y se podían observar con facilidad sus semejanzas y diferencias.  Dicho estudio adquirió una gran popularidad y de ahí en adelante se les llamó sinópticos a todos los evangelios, menos el libro de Juan que por sus especiales características no permite una comparación con los tres primeros salvo en algunos pasajes.

¿Para qué ha servido la sinopsis?
Ha permitido apreciar las coincidencias que existen entre los evangelios, como, por ejemplo, textos que están redactados casi con las mismas palabras y en el mismo orden. Así mismo se pueden encontrar algunas diferencias  cuando se examinan en detalle. Las similitudes entre los tres o a veces solo entre dos,  evidencian que los autores utilizaron una misma fuente o se leyeron entre ellos.  Las diferencias comprueban el grado de independencia que hubo entre sus autores.

Algunos teólogos han llegado a la conclusión de que Mateo y Lucas se basaron en el libro de Marcos y en otra fuente desconocida que ha sido designada con la letra Q, inicial de la palabra alemana Quelle, que significa fuente. La Q, consistiría, principalmente, en una colección de dichos y breves discursos de Jesús.


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