lunes, 6 de julio de 2009

Maicao ya tiene sus Barbas de Maíz

Por: Alejandro Rutto Martínez

El programa había avanzado de acuerdo con lo que programaron sus organizadores: inicialmente la condecoración para personalidades destacadas en el pueblo.

Uno a uno fueron desfilando rumbo a la mesa principal en donde recibirían su condecoración el Profesor Ramiro choles Andrade quien ha dedicado toda su vida a la enseñanza, a las letras y a la historia; el niño genio del acordeón Guillermo maestre quien se consagró como rey infantil en el festival vallenato; los estudiantes el colegio colombo árabe quienes obtuvieron muy altos montajes a las pruebas del Icfes para colegios de calendario B; militares que han consagrado su empeño, su trabajo y sus desvelos a garantizar la seguridad de los ciudadanos; y también los familiares del médico Orlando Díaz, médico maicaeros que cumple una destacada labor científica en los Estados Unidos.

Después de impuestas las respectivas medallas, de pronunciadas las conmovedoras palabras por parte de algunos de los homenajeados y de los nutridos aplausos del público se anunció que el programa a partir de ese momento estaría dedicado a la literatura y a la historia pues se bajaba el telón de las condecoraciones y se daba inicio a la presentación del libro Memorias de Maíz organizado y preparado por el profesor Abel Medina Sierra.

Inicialmente fue llamado al estrado el Licenciado Miguel Ortega Medina, compañero de sueños y de aventuras pedagógicas y literarias del autor, quien hizo remembranza de diferentes épocas de Maicao y se hizo con insistencia una pregunta ¿en qué momento comenzó la decadencia? ¿Cuándo fue el instante lamentable en el cual nos olvidamos de las enseñanzas de los mayores para comenzar a andar por este camino sin fin hacia el precipicio? Miguel se había leído por completo el nuevo libro de Abel y lo leyó bien a juzgar por la propiedad con que hizo sus comentarios sobre cada uno de los capítulos.

Un poco más tarde fue anunciada la intervención del autor. Éste se encontraba en una de las sillas junto con los demás asistentes al acto como si no fuera el protagonista principal del mismo. Cuando escuchó su nombre inició una rápida marcha similar a la de sus o remotos tiempos de cartero cuando debía apurar el paso estimulado por el ladrido amenazador de todo los perros del vecindario agremiados en torno al singular propósitos de dar un buen mordisco a las piernas presurosos y asustadas del consuetudinario visitante.

Cuando Abel tomó el micrófono de manos de Raúl Brugés, director de la casa de la cultura y presentador del evento, éste llevaba más de media hora dedicada a contar anécdotas, apuntes y elogios para el prolífico escritor. Todos esperábamos que de algún bolsillo de la guayabera color crema salir a la hoja en donde estaba el pulido discurso preparado cuidadosamente durante toda una semana. Pero no fue así pues el hombre de letras prefirió la charla informal para describir lo que los electores encontrarían en ese nuevo texto dedicado a recuperar y reivindicar la historia de Maicao.

“Memorias de Maíz” es un compendio testimonial y visuales de hitos históricos de Maicao y contiene varias crónicas elaboradas con base en los testimonios de historiadores y conocedores de los hechos que rodearon la parte inicial de la historia maicaera.

El libro se sustenta además en varias crónicas escritas por el periodista Rodas Pizano en la edición de un periódico dedicada enteramente a Maicao en el año de 1956 y uno de cuyos ejemplares fue rescatado hace varios años por el historiador Luis Guillermo Burgos.

De esa publicación, además de los textos producidos por el propio todas Pizano, se obtuvieron varias fotografías de gran Valor histórico tales como aquellas correspondientes a los pelotones de los primeros soldados llegados a la frontera, de las casas de las primeras familias asentadas en el lugar, en las edificaciones de los primeros bancos, de la extinta laguna de Majupay, del primer avión que llegó al aeropuerto de la ciudad y una muy llamativa en la que se puede observar a un burro arrastrando un barril, la cual da testimonio de la forma en que llegaba el agua a las residencias en los años cincuenta.

El libro es rico en historias y fotografías relacionadas con el deporte la vida social y política y las primeras agrupaciones musicales existentes en Maicao.

El programa siguió su marcha y, mientras Abel Medina proseguía su disertación, que me sumergía de la lectura de cada línea e hice un plácido viaje hacia el pasado en el que pude recorrer diferentes etapas de la historia de la Tierra del Maíz y llegué a la conclusión de que es un trabajo bastante completo y abre la puerta para nuevas investigaciones.

De mi parte prometo investigar sobre dos de los protagonistas del acto de presentación. Seguido sobre Abel medida voy a averiguar a qué hora decidió abandonar el morral el cartero y el estímulo de la jauría en su retaguardia.

De Raúl Brugés me propongo descubrir quién le hizo el enorme favor de recomendarle un retiro oportuno y decente del fútbol deporte en el que alcanzó el récord poco envidiable de anotar auto gol por partido y en el que más de quince veces se lesionó mientras hacía ejercicios de calentamiento. Mientras consigo datos necesarios no me casaré de recomendar la lectura de “Memoria de Maíz”, un homenaje a la historia de uno de los más hermosos pueblos de Colombia.

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