jueves, 10 de julio de 2008

LEGISLAR EL CONFLICTO ARMADO, UNA PREMISA EN EL ISLAM

Por: Pedro Delgado Moscarella (Profesor de religión, Colegio Colombo Árabe)

Los últimos acontecimientos ocurridos en Colombia frente a la liberación de los quince secuestrados en poder de las FARC por parte del gobierno colombiano han puesto en evidencia la crueldad y barbarie desarrollada por esta organización conformada en 1964 con el argumento de derrotar la injusticia de Estado. De hecho han perdido vigencia con sus acciones a medida que la dinámica social avanza frente a escenarios totalmente reformados y cambiantes sin que por parte de las FARC existan propuestas que permitan modificar los métodos de proselitismo y lucha popular. Que la acción popular armada fue una realidad en la historia de pueblos, es una verdad incuestionable, lo repudiable son los métodos utilizados en este tipo de conflictos.

La vigencia de la guerrilla tuvo su alborada debido a que se relacionó como un medio de ofensiva contra un poder imperante jugando un papel importante en las luchas de independencia Latinoamericanas en México, Nicaragua y Cuba entre otros, la acción misma existe desde la antigüedad donde también tuvo su escenario por citar algunos ejemplos la conquista judía a Canaán según relatos bíblicos con ataques sorpresivos, el general y estadista cartaginés Aníbal al cruzar los alpes perdió a varios de sus guerreros a manos de tribus salasias, aunque el concepto moderno de guerrilla se origina en España frente a las luchas contra las tropas invasoras de Napoleón cuando este la consideró una pieza esencial para el dominio del Mediterráneo pero más aún presionado por los pañeros franceses que pretendían que los productores españoles de lana merina y los agricultores de algodón les suministrasen estos insumos.

De todo este contexto lo que llama realmente la atención es la mirada de simpatía y apoyo de un sector “culto” e influyente en el mundo, para con las FARC. Ha quedado ampliamente demostrada la violación del derecho internacional humanitario en cada una de sus acciones, contraviniendo protocolos elementales en el combate, que si bien no se enmarcan en las convenciones de Ginebra porque simplemente este grupo no posee estatus de beligerancia, el carácter axiológico como dimensión humana regula cualquier comportamiento que se materializa en el respeto por el adversario evitando, limitando el sufrimiento de los actores del conflicto, siendo el secuestro de civiles, la ejecución de personas en estado de indefensión, el sometimiento a las humillaciones de los retenidos por parte de los integrantes de este grupo, la descripción más romántica del drama al que son sometidos los directa e indirectamente involucrados en esta tragedia humana.

La justificación moral del conflicto aparece dentro de las argumentaciones de Tomás de Aquino en Summa Theologiae presentado como “guerra justa”, por otro lado Ibn Khaldun evidenciaría las causas materiales de la guerra. Locke hablaría sobre el derecho a la rebelión y Marx lo enmarca dentro de la lucha de clases. La incompatibilidad de caracteres e intereses de quienes interactúan hacen posible su aparición y a partir de estas discrepancias surgen los desacuerdos, hostilidades, diferencias desde lo más simple a lo complejo. La “funcionalidad” del mismo le hace ver como una relación social de fuerzas positivas en tanto se puedan controlar sus potencialidades excluyentes y destructivas.

El conflicto aparecía como una conducta anormal dentro de la sociedad; la sociedad perfecta era vista como una sociedad sin conflictos, armonía y acuerdos entre sus actores, la felicidad concebida dentro de un marco de pobreza e impotencia de la imaginación, lo que Estanislao Zuleta en su ensayo “Elogio de la dificultad” plantea: “Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte.

Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas desafortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes”. No se concibía el desacuerdo como posibilitador de planteamientos racionales y construcciones trascendentales, la legislación para solucionar conflictos venía dada por factores puramente radicales. Uno para devastar, eliminar y destruir al otro.

A este respecto la humanidad tiene mucho que aprender del Islam en cuanto al tema del conflicto. Cuando surge el Islam hace 1400 años como propuesta liberadora en una sociedad tribal donde la estratificación social estaba polarizada, amos y esclavos; donde las posibilidades de ascenso social estaba mediada por el linaje de la tribu y el derecho consuetudinario con su fuerza vinculante y el concepto de dignidad, exigía al momento de solucionar una divergencia se hiciese por la fuerza de las armas.

La aplicación de la ley era responsabilidad privada de quien había sufrido una ofensa. El ejemplo de tolerancia ejercida por Muhammad y sus seguidores operarían como una fuerza autónoma regida por la revelación Divina rompiendo con las tradiciones tribales de un período denominado por historiadores como de “ignorancia”. A partir del mensaje del Islam se escinde la historia de estos vastos territorios en antes y después del Islam.

Los acontecimientos sucedidos en la prédica del Mensaje, generaron rechazo por parte de una élite que financió campañas de agresiones, ataque y asesinatos a los seguidores del Islam. Muchos musulmanes fueron martirizados bajo el mando de caudillos Kuraichies (pertenecientes a la tribu kuraich) que vertieron su odio sobre indefensos musulmanes. Según el Islam, la humanidad ha sido honrada, ha sido creada por Dios en la mejor forma y naturaleza. Ya que aquel que da la vida y la muerte es Dios.

La respuesta de los musulmanes frente a este fenómeno estaría mediada por una legislación Divina, un programa completo que regiría todos los designios de la humanidad. Esta constitución reglamentó entre otros la guerra. Mientras que otras formas de vida proporcionan instrucciones de tipo moral dejando los detalles de tipo práctico a la discreción de cada comunidad, el Islam especifica los objetivos concretos para que los musulmanes se guíen por ellos, así como las reglas para lograrlos.

Un versículo del sagrado Corán establece “Quien matase a alguien sin una justa causa, es como si hubiese matado a la humanidad entera” en otro versículo indica: “Y no os matéis ( o destruyáis ) a vosotros mismos, pues Dios ha sido siempre compasivo con vosotros”. De tal manera que la prohibición de hacer daño a alguien o a uno mismo es radicalmente rechazado en el Islam. Por referir uno de tantos ejemplos de la vida de Muhammad, en la primera batalla librada por los musulmanes en defensa de su territorio, la batalla de Bader y después de haber agotado los esfuerzos para evitar la confrontación, con un ejército menos numeroso de trescientos musulmanes contra mil combatientes expertos en el arte de la guerra reclutados por los líderes de La Meca, los musulmanes triunfan resultando numerosos heridos y prisioneros.

El dictamen del profeta fue: Auxiliar a los heridos así fueran del bando contrario, asistir a los prisioneros y darles buen trato. Como condición para recobrar la libertad estaba la de enseñar a leer y escribir a diez musulmanes iletrados. El rescate de cada prisionero lo asumiría con una labor humanitaria, enseñar a leer y escribir a quien no sabe. Después de este dictamen muchos de estos hombres se negaron a regresar a las filas enemigas; en una época donde la insensibilidad contra el adversario era un valor de guerra, el conflicto se humanizaba.

El secuestro de civiles como estrategia dentro de una confrontación armada así como la toma de rehenes tiene un punto de vista preciso en la legislación coránica. Como regla general quienes no estén inmersos en el conflicto deben estar al margen de cualquier acción bélica, tales como minas anti-personas, masacres selectivas a la población civil entre otras barbaries. El Sagrado Corán dice: “Combatid por Dios contra quienes combatan contra vosotros (aquellos que tomen parte activa en la acción armada), pero no os excedáis. Dios no ama a los que se exceden”

La premisa “quienes combatan contra vosotros” tiene una importancia crucial en la interpretación del versículo ya que deduce “los que tienen categoría de combatientes”. De igual manera la cláusula “pero no os excedáis” estipula y legisla una condición ética en el combate. Excederse, según los dichos del Profeta se definen de dos maneras: Matar a los no combatientes y tratar de forma degradante e indecente a los vencidos.

En la Historia de la humanidad no existen antecedentes de tal magnitud frente a lo plantado sobre este tema por la Legislación islámica. Las reglas del conflicto armado se han transformado a lo largo de la historia de igual manera la descripción de quiénes son los combatientes, sin embargo el propósito del derecho islámico es regular no solo la relación del hombre con sus semejantes, sino también su relación con el Creador manteniendo la protección de la vida y la dignidad humana aún en las diferencias religiosas, ideológicas u origen.

miércoles, 9 de julio de 2008

LA EDUCACIÓN ES EL CAMINO


El departamento de La Guajira está ubicado en la parte más septentrional de la República de Colombia, cuenta con 763.439 habitantes, gran parte de ellos indígenas miembros de la etnia wayuu descendientes de la tribu Caribe.

La Guajira es una región con un alto potencial minero energético que contiene en su territorio altas corrientes de vientos que le permite ser una de las áreas colombianas con un promisorio futuro en la generación de energía eólica, además es un gran productor de carbón mineral, sal, gas natural, yeso y barita entre otros.

La condición de productor minero energético le aporta al departamento de La Guajira unos ingresos significativos a través de las regalías que bien pueden transformar la realidad que hoy viven los habitantes de este rincón de la patria.

El norteño territorio guajiro no solo tiene la bendición de ser una de las regiones con mayores recursos mineros energéticos, sino que asimismo tiene las siguientes particularidades: posee una zona especial aduanera que le admite ingresar productos con sólo pagar un impuesto del 4% del valor de las mercancías, el recaudo por este concepto es cedido por la nación al departamento de La Guajira para su inversión en obras sociales; la ley de fronteras otorga algunos beneficios excepcionales a La Guajira por mandato de la Constitución Nacional que contempla estos tipos de ayudas a las zonas limítrofes; la alta población wayuu permite una especial atención del gobierno central, Lo que se traduce en unas mayores inversiones especialmente en los resguardos indígenas, los cuales reciben transferencias directas de recursos para ser invertidos en el mejoramiento de sus condiciones de vidas.

Como se puede apreciar son muchas las ayudas y beneficios que reciben los guajiros para apalancar su crecimiento económico y social, es ahí donde nos asalta la pregunta del millón ¿Porqué tenemos tan altos índices de mala calidad de la educación y salud, desempleo, desnutrición, miseria y pésimos servicios públicos?

Según mi criterio no es por falta de inversión que nos encontramos en este lamentable estado de postración, la inversión pública sólo de parte de la gobernación guajira en el anterior cuatrienio estuvo cercana a los 1.2 billones de pesos sin que este significativo monto haya reducido los niveles de las plagas que nos azotan y que arriba están claramente señaladas.

Por otro lado no es normal lo que viene sucediendo con las inversiones del fondo de desarrollo para La Guajira –FONDEG-, hasta el día de hoy la nación ha cedido para este fondo la no despreciable suma de $ 72.496.499.887, los cuales deberían verse reflejado en un bienestar de los pobladores de la península, realidad que no es así llevándose de paso el anhelo de una comunidad ávida de cambios extremos en el manejo de los recursos públicos.

Como se aprecia la gestión pública territorial en La Guajira no ha llenado las expectativas populares, hecho que bien puede atribuírsele a la escasa formación en temas relacionados con la administración pública por parte de los servidores oficiales. Los equipos o grupos que se conforman para manejar la cosa política se preparan más para ganar un proceso electoral que para gobernar eficientemente.

Es la hora de implementar un fuerte programa para fortalecer la gestión institucional, especialmente en temas vinculados con la planeación y la contratación estatal, el manejo presupuestal, la operación y gestión de los servicios públicos y sobre manera capacitar a la ciudadanía para que ejerza un adecuado control y vigilancia de las acciones de sus gobernantes.
La anterior tarea deben tener el decidido acompañamiento de la Universidad de La Guajira y la Escuela Superior de Administración Pública, y si es el caso los gobiernos municipales y el departamental deberían establecer convenios con instituciones educativas de carácter privado para cumplir con esta loable tarea de fortalecimiento del ejercicio de la función pública.

Estoy plenamente convencido que con una adecuada educación y capacitación de nuestra comunidad la inversión pública mejorará ostensiblemente y en un futuro no lejano acariciaríamos el sueño de ver una Guajira prospera y productiva, con gente orgullosa de su clase dirigente. Los actuales gobernantes con la guía divina de nuestro señor tienen la palabra y el camino despejado para materializar este plausible propósito.

LA EDUCACIÓN ES EL CAMINO

Por: Samuel lanao Robles

El departamento de La Guajira está ubicado en la parte más septentrional de la República de Colombia, cuenta con 763.439 habitantes, gran parte de ellos indígenas miembros de la etnia wayuu descendientes de la tribu Caribe.

La Guajira es una región con un alto potencial minero energético que contiene en su territorio altas corrientes de vientos que le permite ser una de las áreas colombianas con un promisorio futuro en la generación de energía eólica, además es un gran productor de carbón mineral, sal, gas natural, yeso y barita entre otros.

La condición de productor minero energético le aporta al departamento de La Guajira unos ingresos significativos a través de las regalías que bien pueden transformar la realidad que hoy viven los habitantes de este rincón de la patria.

El norteño territorio guajiro no solo tiene la bendición de ser una de las regiones con mayores recursos mineros energéticos, sino que asimismo tiene las siguientes particularidades: posee una zona especial aduanera que le admite ingresar productos con sólo pagar un impuesto del 4% del valor de las mercancías, el recaudo por este concepto es cedido por la nación al departamento de La Guajira para su inversión en obras sociales; la ley de fronteras otorga algunos beneficios excepcionales a La Guajira por mandato de la Constitución Nacional que contempla estos tipos de ayudas a las zonas limítrofes; la alta población wayuu permite una especial atención del gobierno central, Lo que se traduce en unas mayores inversiones especialmente en los resguardos indígenas, los cuales reciben transferencias directas de recursos para ser invertidos en el mejoramiento de sus condiciones de vidas.

Como se puede apreciar son muchas las ayudas y beneficios que reciben los guajiros para apalancar su crecimiento económico y social, es ahí donde nos asalta la pregunta del millón ¿Porqué tenemos tan altos índices de mala calidad de la educación y salud, desempleo, desnutrición, miseria y pésimos servicios públicos?

Según mi criterio no es por falta de inversión que nos encontramos en este lamentable estado de postración, la inversión pública sólo de parte de la gobernación guajira en el anterior cuatrienio estuvo cercana a los 1.2 billones de pesos sin que este significativo monto haya reducido los niveles de las plagas que nos azotan y que arriba están claramente señaladas.

Por otro lado no es normal lo que viene sucediendo con las inversiones del fondo de desarrollo para La Guajira –FONDEG-, hasta el día de hoy la nación ha cedido para este fondo la no despreciable suma de $ 72.496.499.887, los cuales deberían verse reflejado en un bienestar de los pobladores de la península, realidad que no es así llevándose de paso el anhelo de una comunidad ávida de cambios extremos en el manejo de los recursos públicos.

Como se aprecia la gestión pública territorial en La Guajira no ha llenado las expectativas populares, hecho que bien puede atribuírsele a la escasa formación en temas relacionados con la administración pública por parte de los servidores oficiales. Los equipos o grupos que se conforman para manejar la cosa política se preparan más para ganar un proceso electoral que para gobernar eficientemente.

Es la hora de implementar un fuerte programa para fortalecer la gestión institucional, especialmente en temas vinculados con la planeación y la contratación estatal, el manejo presupuestal, la operación y gestión de los servicios públicos y sobre manera capacitar a la ciudadanía para que ejerza un adecuado control y vigilancia de las acciones de sus gobernantes.
La anterior tarea deben tener el decidido acompañamiento de la Universidad de La Guajira y la Escuela Superior de Administración Pública, y si es el caso los gobiernos municipales y el departamental deberían establecer convenios con instituciones educativas de carácter privado para cumplir con esta loable tarea de fortalecimiento del ejercicio de la función pública.

Estoy plenamente convencido que con una adecuada educación y capacitación de nuestra comunidad la inversión pública mejorará ostensiblemente y en un futuro no lejano acariciaríamos el sueño de ver una Guajira prospera y productiva, con gente orgullosa de su clase dirigente.
Los actuales gobernantes con la guía divina de nuestro señor tienen la palabra y el camino despejado para materializar este plausible propósito.

¿Qué es la esperanza?

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Cuando todo parece terminarse y el panorama es de lo más oscuro, cuando la vida parece haber perdido su significado y no hay más nada que hacer; cuando nos sentimos acorralados por fuerzas superiores a las nuestras, surge la esperanza como recurso final para encontrar un nuevo rumbo, levantar la frente y continuar hacia adelante y renovar los esfuerzos para cumplir con la misión asignada por la vida.

La esperanza es un detonante. Cuando la tenemos se desencadena en nosotros un deseo de luchar, un ánimo especial para afrontar cada una de las actividades cotidianas, incluso las más difíciles. Ella nos permite adquirir el fuerte deseo de seguir adelante cuando nuestras fuerzas nos abandonan y la voluntad necesaria para renunciar a nuestros sueños aún cuando el camino es una cuesta casi imposible de remontar.

Según Nietzche la esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte y de acuerdo con Séneca una esperanza reaviva otra. Y ambos tienen razón: la esperanza es un detonante para ponernos en marcha y enviarnos a trabajar con fuerza detrás de un ideal. En la práctica trabajamos, nos movemos y actuamos porque tenemos la esperanza de llegar a alguna parte, de lograr un objetivo, de alcanzar una meta o hacer realidad un sueño.
La esperanza nos ayuda a soportar ciertos momentos de la vida en que la dificultad amenaza con destrozarnos el cuerpo y el ánimo. Además, nos brinda consuelo como un bálsamo en la herida y nos ayuda a pasar esos momentos de angustia en que parece que todo terminará y no resistiremos.
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Según el diccionario la esperanza es un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.
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La esperanza conlleva a tener una esperanza en el presente y una expectativa firme en el futuro y tiene una relación cercana con la fe. La esperanza consiste en un deseo y en la creencia firme en que éste se hará realidad. Cuando tenemos fe se apodera de nosotros la convicción de que nuestro deseo YA ha sido concedido. Creer es la base de la esperanza. Convicción y certeza es el sustento de la fe.
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La fe tiene el beneficio de que nos lleva a considerar a dios como sustento y a considerar su palabra como cierta, sin ninguna duda. La esperanza nos da un margen para que luchemos con nuestras propias fuerzas y talento en busca de lo que Dios nos ha prometido. Por eso quien tiene esperanza alaba a Dios. Y además se regocija porque cosecha la siembra propia y la de su Creador. La esperanza renueva nuestras fuerzas y las refresca para la cotidiana jornada en que habremos de vernos la cara con sucesos nuevos y desconocidos.

La esperanza nos inspira, además, a una vida de pureza y a la perseverancia…es decir a recuperar el equilibrio después de cada tropezón o a levantarse después de cada caída.

La esperanza sana el alma desalentada y con seguridad será una amiga fiel que nunca nos abandonará ni desilusionará. Por eso debemos buscarla, crearla, apegarnos a ella y defenderla de quienes por haberla perdido intentan desacreditarla.

La esperanza es el puente que nos tiende Dios cuando el viento sopla en contra y los obstáculos nos impiden ver su gloria. Es el recurso final que el Creador pone a nuestra disposición cuando parece que no tuviéramos ningún recurso a nuestro alcance.











martes, 8 de julio de 2008

UNA LEGISLATURA DE TRÁMITE

Amylkar D. Acosta M[1]

La legislatura que acaba de concluir es de aquellas que, como se dice en el argot deportivo, son sólo de trámite, por lo intrascendente, por lo insulsa y anodina de sus deliberaciones. Su último período estuvo además antecedido de la convocatoria de unas sesiones extras efímeras de tan sólo 4 días, que iban del 11 al 15 de febrero, con una cargada agenda de 16 proyectos de Ley, al tiempo que paradójicamente el Presidente exhortaba al Congreso a concentrarse en los proyectos económicos mientras el gobierno se dispersa con tal profusión de proyectos para tan corto tiempo. Pero, lo más simpático es que el gobierno terminó retirando varias de sus iniciativas, sin que estas hubieran iniciado su trámite siquiera, es el caso de la Ley forestal y la relativa a la creación de zonas libres de segunda vivienda.

Este hecho se repetiría ya en las sesiones ordinarias del segundo período de la última legislatura con la Reforma política; después que la radicó se las apañó para que al mejor estilo del filibusterismo teodolindano su bancada terminara hundiéndola por trámite. Esta reforma, supuestamente, estaba encaminada a que el tan cuestionado Congreso de la República, que se debate entre la ilegitimidad y la falta de representatividad, se autoreformara. Con este ya son 16 intentos de reforma del quehacer de la política y de las prácticas electorales, la mayoría de ellas de origen parlamentario, que han terminado en el fracaso.

Pudieron más las trapisondas y las maniobras de baja estofa que los buenos propósitos y allí siguen apoltronados los suplentes de quienes han renunciado al fuero por sus problemas con la Justicia y/o por estar vinculados a la investigación de la parafarpolítica han sido suspendidos en el ejercicio de sus funciones. Ya asciende a 63 los investigados y 33 los cobijados con medidas de aseguramiento sin beneficio de excarcelación, la gran mayoría de ellos pertenecientes a la coalición de gobierno.

La Constituyente de 1991 perdió su tiempo aboliendo las suplencias, pues estas han retornado con renovada fuerza; en este período que concluyó circularon por el Congreso más de 367 parlamentarios cuando los elegidos fueron sólo 268. Pero, lo más aberrante es que algunos de tales suplentes se arrogan la representación que no les dio el elector, en este Congreso que día a día se desvanece, con un número de sufragios rayano en la ridiculez. Es el caso, a guisa de ejemplo, del suplente del ex Senador Miguel De la Espriella, Ricardo Ariel Elcure, que llega a ocupar su curul con escasos 4.017 votos; o el suplente del ex Representante Alfonso Campo Escobar, Victor Julio Vargas, con 2.907 voticos. No hay que devanarse los sesos, entonces, para entender por qué el Congreso de la República es una de las instituciones más vilipendiadas y desprestigiadas del país.

Luego del entierro de tercera que le dieron a la Reforma Política, so pretexto de que la misma con la “Silla vacía” desconocía el debido proceso de la parapolítica, el gobierno optó por crear una Comisión de Notables, para que fuera esta la que se ocupara de ella, con lo cual este amedrentado Congreso quedó no sólo en condiciones de interinidad, sino además desplazado en sus funciones y competencias. Pero, a poco andar, como efecto colateral del choque de trenes entre el gobierno y la Corte Suprema de Justicia por cuenta de la yidispolítica, dicha Comisión fue relegada a un segundo plano, pues su objeto queda subsumido en los meandros de un Referendo Express del cual va a ocupar el gobierno al Congreso de la República en el período de sesiones que se inician el próximo 20 de julio, si es que el Presidente de la República insiste en su convocatoria.
También se deberá ocupar el Congreso, si es que le queda tiempo para ello, del cúmulo de proyectos que harán tránsito de la anterior legislatura a esta otra. Según el programa Congreso Visible[2], de 400 proyectos que fueron presentados, 86% fueron de iniciativa oficial, de los cuales se aprobaron 20 (¡!) y seguirá su trámite el 62% de ellos; entre tanto, de los de iniciativa parlamentaria se aprobaron 30 y sólo el 25% de los otros pasan a la próxima legislatura, los demás fueron archivados.

En medio de la abulia y el desdén legislativo cabe descollar algunas iniciativas que se salvaron de la modorra imperante en el Capitolio. Se destaca el proyecto de Ley de reparación integral de las víctimas del Senador Juan Fernando Cristo, la cual fue aprobada pese a la feroz oposición del reticente ex ministro del Interior, Carlos Holguín, que tuvo frente a ella los reparos de índole fiscal que no tuvo cuando se tramitaron los beneficios para los desmovilizados de las AUC. Es decir, cicatero con las víctimas y generoso con los victimarios, habrase visto?

Otro proyecto de la mayor importancia para el gobierno, de cara a la ratificación del TLC en el Congreso de los EEUU es el de la parafiscalidad de las cooperativas de trabajo asociado, que fue finalmente aprobado. También lograron salir aprobados y en algunos casos ratificados varios tratados internacionales, especialmente de comercio. Lo demás se quedó en leyes de honores y en la creación de estampillas en beneficio de alguna causa cualquiera. Por lo demás, los debates de control político fueron pocos pero interesantes, los cuales versaron especialmente sobre la crisis de las relaciones de Colombia con sus vecinos y sobre el desempeño de la economía, particularmente sobre las decisiones tomadas por el Banco de la República para enfrentar los amagos de estanflación de la economía y la revaluación del peso frente al dólar.

Bogotá, julio 6 de 2008
www.amylkaracosta.net
[1] Ex presidente del Congreso de la República
[2] Universidad de los Andes. Departamento de Ciencia Política. Junio, 20 de 2008

Amylkar D. Acosta M[1]

La legislatura que acaba de concluir es de aquellas que, como se dice en el argot deportivo, son sólo de trámite, por lo intrascendente, por lo insulsa y anodina de sus deliberaciones. Su último período estuvo además antecedido de la convocatoria de unas sesiones extras efímeras de tan sólo 4 días, que iban del 11 al 15 de febrero, con una cargada agenda de 16 proyectos de Ley, al tiempo que paradójicamente el Presidente exhortaba al Congreso a concentrarse en los proyectos económicos mientras el gobierno se dispersa con tal profusión de proyectos para tan corto tiempo. Pero, lo más simpático es que el gobierno terminó retirando varias de sus iniciativas, sin que estas hubieran iniciado su trámite siquiera, es el caso de la Ley forestal y la relativa a la creación de zonas libres de segunda vivienda.

Este hecho se repetiría ya en las sesiones ordinarias del segundo período de la última legislatura con la Reforma política; después que la radicó se las apañó para que al mejor estilo del filibusterismo teodolindano su bancada terminara hundiéndola por trámite. Esta reforma, supuestamente, estaba encaminada a que el tan cuestionado Congreso de la República, que se debate entre la ilegitimidad y la falta de representatividad, se autoreformara. Con este ya son 16 intentos de reforma del quehacer de la política y de las prácticas electorales, la mayoría de ellas de origen parlamentario, que han terminado en el fracaso.

Pudieron más las trapisondas y las maniobras de baja estofa que los buenos propósitos y allí siguen apoltronados los suplentes de quienes han renunciado al fuero por sus problemas con la Justicia y/o por estar vinculados a la investigación de la parafarpolítica han sido suspendidos en el ejercicio de sus funciones. Ya asciende a 63 los investigados y 33 los cobijados con medidas de aseguramiento sin beneficio de excarcelación, la gran mayoría de ellos pertenecientes a la coalición de gobierno.

La Constituyente de 1991 perdió su tiempo aboliendo las suplencias, pues estas han retornado con renovada fuerza; en este período que concluyó circularon por el Congreso más de 367 parlamentarios cuando los elegidos fueron sólo 268. Pero, lo más aberrante es que algunos de tales suplentes se arrogan la representación que no les dio el elector, en este Congreso que día a día se desvanece, con un número de sufragios rayano en la ridiculez.
Es el caso, a guisa de ejemplo, del suplente del ex Senador Miguel De la Espriella, Ricardo Ariel Elcure, que llega a ocupar su curul con escasos 4.017 votos; o el suplente del ex Representante Alfonso Campo Escobar, Victor Julio Vargas, con 2.907 voticos. No hay que devanarse los sesos, entonces, para entender por qué el Congreso de la República es una de las instituciones más vilipendiadas y desprestigiadas del país.

Luego del entierro de tercera que le dieron a la Reforma Política, so pretexto de que la misma con la “Silla vacía” desconocía el debido proceso de la parapolítica, el gobierno optó por crear una Comisión de Notables, para que fuera esta la que se ocupara de ella, con lo cual este amedrentado Congreso quedó no sólo en condiciones de interinidad, sino además desplazado en sus funciones y competencias.
Pero, a poco andar, como efecto colateral del choque de trenes entre el gobierno y la Corte Suprema de Justicia por cuenta de la yidispolítica, dicha Comisión fue relegada a un segundo plano, pues su objeto queda subsumido en los meandros de un Referendo Express del cual va a ocupar el gobierno al Congreso de la República en el período de sesiones que se inician el próximo 20 de julio, si es que el Presidente de la República insiste en su convocatoria.

También se deberá ocupar el Congreso, si es que le queda tiempo para ello, del cúmulo de proyectos que harán tránsito de la anterior legislatura a esta otra. Según el programa Congreso Visible[2], de 400 proyectos que fueron presentados, 86% fueron de iniciativa oficial, de los cuales se aprobaron 20 (¡!) y seguirá su trámite el 62% de ellos; entre tanto, de los de iniciativa parlamentaria se aprobaron 30 y sólo el 25% de los otros pasan a la próxima legislatura, los demás fueron archivados.

En medio de la abulia y el desdén legislativo cabe descollar algunas iniciativas que se salvaron de la modorra imperante en el Capitolio. Se destaca el proyecto de Ley de reparación integral de las víctimas del Senador Juan Fernando Cristo, la cual fue aprobada pese a la feroz oposición del reticente ex ministro del Interior, Carlos Holguín, que tuvo frente a ella los reparos de índole fiscal que no tuvo cuando se tramitaron los beneficios para los desmovilizados de las AUC. Es decir, cicatero con las víctimas y generoso con los victimarios, habrase visto?

Otro proyecto de la mayor importancia para el gobierno, de cara a la ratificación del TLC en el Congreso de los EEUU es el de la parafiscalidad de las cooperativas de trabajo asociado, que fue finalmente aprobado. También lograron salir aprobados y en algunos casos ratificados varios tratados internacionales, especialmente de comercio. Lo demás se quedó en leyes de honores y en la creación de estampillas en beneficio de alguna causa cualquiera. Por lo demás, los debates de control político fueron pocos pero interesantes, los cuales versaron especialmente sobre la crisis de las relaciones de Colombia con sus vecinos y sobre el desempeño de la economía, particularmente sobre las decisiones tomadas por el Banco de la República para enfrentar los amagos de estanflación de la economía y la revaluación del peso frente al dólar.

Bogotá, julio 6 de 2008
www.amylkaracosta.net
[1] Ex presidente del Congreso de la República
[2] Universidad de los Andes. Departamento de Ciencia Política. Junio, 20 de 2008

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