Mostrando entradas con la etiqueta gustavo gutiérrez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gustavo gutiérrez. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de marzo de 2019

Gustavo Gutiérrez, el más grande del vallenato romántico

Escrito por: Hernán Baquero Bracho

Sin lugar a equivocaciones dentro del género del vallenato, Gustavo Gutiérrez Cabello, ha sido el más grande dentro del vallenato romántico del llamado vallenato clásico. Como lo afirmaba siempre el periodista y biógrafo del maestro Rafael Escalona, Carlos Alberto Atehortúa Gil: “En Gustavo Gutiérrez comienza y muere el vallenato. Es el resumen más positivo de lo que ha sido el auténtico folclor en la capital provincial de Macondo. Muy joven para la producción, sorprende a quienes aún se mantienen maravillados por los sones de Escalona. Por sentimientos y delicadezas poéticas, reúne el pensamiento del siempre celebre Jaime Molina. Y llega a su propio yo que evoca al viejo Evaristo, su progenitor, quien hizo de los bellos amaneceres en su tierra el mejor canto, dejando de por sí, enorme herencia artístico folclórica”.

En sus cuarenta y seis años de la versión del Festival de la Leyenda Vallenata, realizó dicho certamen en honor al gran “Tavo” Gutiérrez, “el flaco de oro”, reconocimiento más que merecido por todo lo que el gran compositor ha aportado al folclor, con sus canciones, entrelazadas en las voces de los más grandes del vallenato, en su transcurrir en bien del festival de la leyenda vallenata. Su moralidad y su transparencia en más de 56 años, en sus actuares, como coequipero del festival y los sentimientos hechos canciones que han enriquecido al folclor y ha traspasado las fronteras patrias desde que Gustavo Gutiérrez Cabello, comenzó a componer de manera prodiga y constante para que el vallenato se posicionara en la cima de la cultura nacional.

Gustavo Gutiérrez Cabello, nació en Valledupar el 12 de septiembre de 1939. Es el tercer hijo de “Tiota” y Evaristo y sus hermanos José Tobías, Marina y Olguita. Su infancia transcurrió en la planidez de la época pueblerina de Valledupar de casas coloniales, cuando el juego de trompos y vaquitas imaginarias encarnadas en los huesos que quedaban del sancocho casero llenaban las horas de los niños de esa época inmortal. Sus estudios primarios los hizo entre el colegio de La Sagrada Familia y el colegio Nariño. Inició el bachillerato en el José Celestino Mutis, de Bogotá, en 1962. En esa frontera bachillerato – estudios universitarios se dedicó más bien al arte musical que a la postre habría de ser su verdadera vocación.

Así, en septiembre 5 de 1963, compuso su primera canción, “Suspiros del Alma”, a la que han seguido a través del tiempo otros paseos, sones, merengues vallenatos, una poesía y una cumbia hasta completar más de 150 obras que inmortalizan al gran “Tavo” Gutiérrez. Con Marena Baleta tiene un hijo: Gustavo José, a quien le compuso aquel famoso paseo en agosto de 1988, cuando su hijo tenía nueve años de edad: “Mi niño se creció”. En 1970 ingresó a la escuela superior de administración de negocios, en Bogotá, obteniendo el grado de Administrador de Empresas el 15 de diciembre de 1973.

Desde sus inicios en 1968, Gustavo Gutiérrez Cabello, ha estado vinculado al Festival de la Leyenda Vallenata, bien como jurado, concursante o miembro de la junta organizadora. De 1975 a 1978 el festival vallenato estuvo a su cargo en su calidad de director de la desaparecida oficina departamental de turismo. Y, desde la creación de La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, en 1986, en su primer vicepresidente, cargo que ostentó hasta la presidencia de La “Polla” Monsalvo.

Ha participado dos veces en el festival, en el concurso de la canción inédita, resultando ganador. En 1969 con el paseo “Rumores de Viejas Voces”, y en 1982 con “Paisaje de Sol”, también en el ritmo de paseo. Gustavo Gutiérrez Canta… en Valledupar… cuando sale el sol… es la nota que se escucha de patio en patio… de palo en palo… de cañaguate en cañaguate… y de corazón en corazón. Y la que se continua escuchando en cada versión del festival vallenato, porque es un homenaje al gran flaco de oro… fue algo que aconteció/allá en Valledupar/se escucha un lamento triste… con su acordeón llorando aquí y allá. 

Porque las canciones de Gustavo Gutiérrez Cabello, se han vuelto inmortales para nuestro folclor y se han convertido en un ícono del gran romántico que endulza con su poesía a cualquier alma enamorada. Porque indiscutiblemente el “Flaco de Oro” Gustavo Gutiérrez Cabello es el más grande compositor del vallenato romántico.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Suspiros del alma

Hernán Baquero Bracho

Villanueva siempre ha dado mujeres hermosas donde el maestro Escalona por ejemplo se enamoró de una perdidamente- Dina Luz-y a ella le compuso hermosas melodías que han quedado esculpidas no solo en nuestra música vallenata sino en los corazones de aquellos enamorados de esas décadas pasadas. 

En Villanueva la belleza de sus mujeres es contagiosa y es una enfermedad que cura el alma y da alicientes a los corazones maltrechos por los desamores y por fracasos de esos mismos amores que a más de uno han enloquecido en el trajinar de sus vidas de locos enamorados y que se convirtieron en locos traviesos de esas tragas que hemos sufrido más de uno en esta vida terrenal. 

 El 05 de septiembre del año de 1963 el gran Gustavo Gutiérrez Cabello compuso de una manera sencilla pero de una manera enamorada “Suspiros del alma” canción que quedo enmarcada en el acetato de nuestro folclor colombiano y que la asociación Carbocol- Intercor publicaron el libro con el mismo nombre de esta inmortal composición, con ocasión de los veinticinco años de canciones de un vallenato romántico: “cuando se quiere con toda el alma/hay paz y calma en el corazón/ pero hay momentos en que esa calma/ se torna en pena sin compasión/ cuando el alma sufre/ cuando el alma llora/ esos son destellos de una gran pasión/ cuando me miras me siento lejos/ cerca del cielo, en un paraíso/ siento tus manos que me acarician/ y de tus labios recibo un beso/” ay ay ay y todavía dicen que no existen los suspiros del alma cuando hay mujeres hermosas que provocan tal delirio. 

Pues si una de esas mujeres hermosas que a sus 43 años continua siendo la más bella, la que cautiva corazones de una manera sin igual porque cuando pasa por un sitio determinado deja una estela de fragancia que cualquier hombre envidiaría en conquistarla y tenerla, ella es mi comadrita del alma María Victoria Poveda Celedón que endulza a cualquiera con su mirada y que han sido sus ojos que matan y que hieren y son mi inspiración y es como si soñara despierto cuando ella me mira con esos ojos de ensoñación. 

Ella es así un manojo de sentimientos que cualquier mortal y especialmente villanuevero cae postrado a sus pies y sobre todo su personalidad y su calor humano que lo vuelve a uno como si estuviera soñando de ver a una sirena que enloquece con su caminar pero lo más hermoso de ella son sus sentimientos y su corazón y lo físico además de su belleza natural que como el mejor vino de cosecha lo muestra de manera perenne son sus piernas que cuando uno las observa quiere dar un salto y postrarse ante ella en una quimera de deseo y de amor. 

Que vaina comadrita usted de verdad que enloquece a cualquiera. Ella mi comadrita del alma madre de tres hijos, dos mujeres que heredaron la misma belleza de su progenitora, te tengo apretujada en mi corazón y en mis pensamientos como alguien tan especial de esas villanueveras que han vuelto loco de amor a más de uno y que contar estas historias darían para un buen libro, donde las metáforas hermosas compaginarían con la métrica de las mejores poesías y se convertirían en canto de manera inmarcesible y que como el gran Diomedes Díaz pasarían a la inmortalidad y es cuando tiene razón Gustavo Gutiérrez Cabello, uno de los mejores compositores con que cuenta el vallenato romántico haciéndole eco a otro grande de nuestra música vernácula como lo es el gran Rosendo Romero Ospino, que en una noche sin luceros, que pasaría y tú no estuvieras presente en la tierra cuna de acordeones “muy sencillita y del alma buena con su expresión soñadora quiero lo dulce de cañaverales la fruta madura y un rio musical Para endulzar lo amargo de esta pena ahogando el sufrimiento de este mal” y entonces es cuando surge otro poeta de Villanueva con suspiros del alma por tanta belleza y hermosura comadrita mía.
myspace hit counter
myspace hit counter

Analytic