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lunes, 28 de julio de 2008

LA HORMIGA Y LA CIGARRA

Amylkar D. Acosta M[1]

El gobierno nacional presentó una iniciativa de la mayor importancia al Congreso de la República para su trámite, se trata del Proyecto de Ley estableciendo un mecanismo ahorro forzoso entre un 8% y un 12% de las regalías directas percibidas por parte de los entes territoriales.

Este Proyecto estaba bien encaminado y estaba plenamente justificado, dada la conveniencia y la oportunidad de tomar medidas tendientes a conjurar situaciones críticas en las finanzas territoriales, que pueden presentarse en la medida en que las reservas remanentes, especialmente de crudo, ya traspasaron su punto de inflexión y están en franca declinación. Con ello, se buscaba diferir en el tiempo la inversión de parte de las regalías ahorrando en las épocas de vacas gordas y, de paso, apalancando financieramente el acometimiento de proyectos de largo aliento.

Los recursos que se captaran por esta vía irían a parar a cuentas individuales de depósito administradas por FINDETER, garantizando la estabilidad fiscal de las entidades territoriales en el largo plazo. Se calculaba que en el transcurso de los próximos diez años, contados a partir de 2008, se podrían ahorrar $2.49 billones, aproximadamente, de los cuales $1.81 billones corresponderían a regalías provenientes de la explotación de hidrocarburos, $0.63 billones más por concepto de carbón, $40.000 millones de níquel y $10.000 millones correspondientes a metales preciosos.

La mera existencia de este Fondo, les abriría las puertas para que pudieran acceder tanto a recursos de cooperación internacional como a los recursos de créditos blandos con las entidades multilaterales, tales como el BID o el Banco Mundial. Desafortunadamente esta loable iniciativa se malogró y se echa de menos en el paquete de proyectos anunciados por el alto gobierno para la legislatura que comienza.

Claro que el gobierno nacional no predica con el ejemplo, pues a contrario sensu de lo que pretendía con este Proyecto, por otro lado, a través del artículo 45 de la Ley 1151 del Plan Nacional de Desarrollo Estado Comunitario: Desarrollo para todos 2006 – 2010 dispuso desahorrar los recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera (FAEP) para financiar el déficit recurrente de las finanzas del gobierno central. En las actuales circunstancias del país, en los que se vislumbran tiempos difíciles, en la medida en que las tendencias que favorecieron un mayor crecimiento del PIB se empiezan a revertir y el gobierno está apurado con la revaluación de la moneda, de cuánta utilidad no hubiera sido contar con el FAEP.

Chile, en cambio, acaba de constituirlo en previsión del impacto que puede llegar a tener en su economía los vientos recesionistas que ya se avizoran en la región. Todavía estamos a tiempo de rectificar este mal paso que en mala hora se dio, si queremos blindar la economía y las finanzas públicas frente a los avatares que nos esperan; lo que ahorremos ahora, contribuirá a aliviar la presión sobre la apreciación del peso, al propio tiempo que le permitirá contar con un respaldo para enfrentar la época de las vacas flacas cuando esta se presente. Como le dijo la previsiva hormiga a la disipada cigarra en la fábula de Esopo: “recuerda, es mejor prevenir que lamentar”. Coherencia, por favor!

Riohacha, julio de 2008
www.amylkaracosta.net



[1] Ex presidente del Congreso de la República

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