lunes, 27 de abril de 2020

Este gallo es una metralleta

Escribió: Armando José Olmedo Larrazábal

Mi compadre Falvino Rincones Martínez, es uno de los amigos importantes en mi vida, con él he gozado muchos gratos y felices momentos y algunos no tanto, pero, que hacen parte del trasegar terrígeno y como tales, le dan forma a nuestra amistad y al diario personal.

Ya completada la segunda etapa formativa, él como pedagogo de la Escuela Normal Superior de Barranquilla y yo bachiller del Colegio Departamental Efe Gómez de Fredonia, Antioquia. 

De mi promoción en el bachillerato, fui el único que se presentó en la Universidad Nacional sede Medellín y, pasé; comencé mi carrera de Ingeniería Agronómica, en la Universidad Nacional sede de Medellín, pero las huelgas de principios de la década del 70, no me permitieron continuar. Así que, regresé a mi pueblo Fonseca, mientras alimentaba la esperanza de seguir mis estudios profesionales. Mi compadre, trabajaba en Uribia, como maestro en la Normal de señoritas y en esos días de febrero de 1973, había comprado una camioneta Ranger XL último modelo, automática color blanco, placa venezolana. 

Llegó a Fonseca “encamionetado” y me mando a buscar. Yo no sabía nada del carro, cuando llegué a la casa encontré un ambiente festivo y de mucha alegría y estaban tomando cervezas, los famosos botellones de Águila, de esos tiempos.

Macha, la mamá de Falvino, una señora bonachona y querida en la región, cuando la saludé me dijo: tienes que felicitar a “Falvi” pues está estrenando carro. Enseguida le di un abrazo y los buenos deseos y la algarabía fue total. La casa de los Rincones Martínez siempre ha sido como una especie de consulado donde nos reunimos con frecuencia y el ambiente familiar contagia y lo que se respira es comunitario, de tal forma que todo se comparte y el amor es la cobija con que nos arropamos cuando estamos donde Macha.

Tomasa “Macha” Martínez Gómez era casada con Gregorio “Gollo” Rincones Maestre, de esa unión nacieron once (11) hijos: Fadrique Alfonso, Fara (RIP), Fabiola, Fadul, Falvino Rafael, Filgar Paul, Felicita, Frut Mary, Víctor Gregorio, Facundo y Freddy. 

De acuerdo con comentarios del compadre Falvino; ”no existió una propuesta preconcebida para nombrar a los hijos de la pareja con nombres que comenzaran con la letra “F”, los cinco primeros fueron bautizados y coincidencialmente apareció la “F”, y se siguió procreando y los nombres salían, porque la idea era tener ocho hijos, es decir, el último sería Víctor Gregorio, nombre que surgió entre ellos, de la combinación de los nombres de los papás de la pareja: Víctor Gómez, papá de Macha y Gregorio Rincones Papá de Gollo. 

Sin embargo, la letra efe, juega un papel muy importante en la familia; con efe comienza el nombre de la finca familiar, Faldioska, en las estribaciones del Perijá en la región de Quebrachal - La Nevera y siguen Facundo, Fredy (dos descuidos que pusieron punto final a la fraternidad Rincones Martínez) y ellos todos son de Fonseca, tierra que los vio nacer.

El señor “Gollo” falleció bastante joven en 1980 hace aproximadamente cuarenta años y él tuvo otros nueve hijos más, siete con Francia “Nancha” Amaya de Fonseca, Rafael “Paliza” (el mayor de todos), Alvaro y Ernestina , fallecidos, Luis Gregorio, María Zeneth, Ludís y Wilmer. Además, con Genoveva Molina en Cañaverales tuvo a Norma y a Carmen). 

Macha, se nos fue hace escasos seis años y sus recuerdos todavía están tibios y ahora y en todo momento, en la casa estamos hablando de Macha como si estuviera viva. Era una mujer sagaz y conversadora muy familiar y lo más importante para ella eran sus hijos, a quienes veneraba y respaldaba en todo. Con los otros hijos de Gollo mantenía muy buenas relaciones y la visitaban con frecuencia.

Cuando era señorita fue elegida reina de Las Gaviotas en las Novenas de San Agustín de Hipona, patrono de Fonseca, fiestas que duraba nueve días, desde el 27 de agosto hasta el 4 de septiembre.  Es importante mencionar en este relato, la vena musical y folclórica de esta familia por lado y lado de los papás, Macha y Gollo. Éste era un músico virtuoso ejecutor del bombardino instrumento musical de viento metal y era muy solicitado en todas las fiestas porque hacía parte de la banda del pueblo, hoy en día no se habla del bombardino y se encuentra relegado. 

Macha hermana de Bienvenido Martínez Gómez acordeonero y compositor ancestral de una las más elogiadas piezas del folclor vallenato, Berta Caldera, el famoso paseo, escuchado en el mundo entero, grabado en los diferentes géneros musicales habidos y por haber, al decir de la vieja Macha”. 

También es macha portadora de la vena musical de los Soto - Martínez de Fonseca- Barrancas, dueños de bandas y músicos instrumentales, donde brilla con luz propia el legendario Luis Enrique Martínez, natural del Hatico. Esta es una familia clase media, levantada con el esfuerzo de todos, queridos y muy estimados en Fonseca y “la región colombiana”, expresión coloquial del comandante Fadul.

Después del saludo y cuando se calmaron los ánimos, mi compadre me llamó aparte y me dijo:

-          Oiga compadre, a la orden la camioneta, para lo que la necesite. Yo vine con el fin de invitarlo a Maicao, porque mañana es día de San José patrono del pueblo, hoy hay una gallera y nos invitó “Pato Loco” el amigo de Fadul, así que, nosotros dentro de una media hora nos vamos para Maicao. Usted va a la casa se pone una “pintica” y “jau yané” (expresión guajira, que significa nos vamos). 

Eran aproximadamente las 4:00 de la tarde del día 18 (domingo) de marzo de 1973. Tal cual, así se procedió y en menos de lo que canta un gallo, yo estaba listo en la casa de Macha y por donde pasaba dejaba el aroma del perfume Pino Silvestre, lo último en la moda de esos tiempos en Fonseca y que volvía loquitas a las muchachas del barrio.

Mi compadre estaba listo esperándome, yo aproveché y le hice un comentario.

-          Compadre, yo nunca he jugado gallos y además se necesita una plática, ¿Cómo vamos nosotros a presentarnos allá, sin cinco en los bolsillos?

-          Mi compadre, me tranquilizó. - Mire, me dijo, la gallera es de “Pato Loco”, él es “full llavería” de Fadul, mi hermano y, además, que no me preocupara por nada. Bueno y que más vamos a hablar, aprovechemos que todavía es de día y partimos, que el camino es largo y culebrero. Nos despedimos de todos y “pa´ Maicao”.

La vía principal estaba en pésimas condiciones, una carretera destapada, llena de huecos y grandes piedras que no permitían acelerar el carro. A pesar de estar nuevo y con aire acondicionado teníamos que conducir con mucho cuidado. Yo le recomendé al compadre que nos tiráramos por la vía de “puente rojo, por Barrancón” y salimos allá delante de Los Remedios.

-          Él me preguntó ¿compadre usted conoce la ruta?

-          Le respondí que sí, haciendo la salvedad que sí por cualquier dificultad o extravío, preguntáramos en las fincas vecinas. Así lo hicimos.

No hubo necesidad de preguntarle a nadie, el paisaje era muy hermoso, el verde de La Guajira despuntaba como consecuencia de los primeros aguaceros de la primavera. Y   esas trochas estaban en mejores condiciones que la vía principal, ya que unas empresas extranjeras, que estaban haciendo estudios de exploración en las minas de carbón de El Cerrejón, las mantenían en muy buenas condiciones, para poder ellos transitar, eso facilitó el viaje antes de las 6 de la tarde, llegamos a Maicao.

El sitio de reunión, la Gallera San José de Maicao, la cual quedaba pegada a la Caseta de bailes Internacional, dos lugares emblemáticos en la ciudad, que pertenecían a los hermanos Flavio y Heriberto Berardinelly de Fonseca, quienes, buscando mejores vientos, se habían mudado. 

Y de verdad que los encontraron, recién llegados a Maicao, montaron una rifa de un equipo de sonido, ultima gama, que les acredito un “turco” amigo de ellos, la cual dio origen a la famosa Rifa La Guajira, vigente en la costa Atlántica, por más de veinte (20) años, los Berardinelly, se volvieron ricos y lo disfrutaban. Maicao en eso esos tiempos era conocida como la Vitrina Comercial de Colombia y de allí se surtía todo el comercio de la Costa Atlántica y gran parte de los mercados fuertes del interior del país, donde conseguían especialmente rancho, licores, perfumería, electrodomésticos, telas, cigarrillos y toda clase de mercancías finas y a muy buenos precios porque Maicao operaba como zona franca y las mercancías eran más baratas, comandadas por almacenes y grandes tiendas de comerciantes árabes, erróneamente llamados “turcos”, pero en realidad procedían de Siria, Líbano, Palestina y Jordania y desde esta plaza  surtían a los comerciantes de Venezuela,  Aruba, Curazao, Martinica y casi todas las islas del Caribe y los comerciantes colombianos que de todas partes llegaban y salían de  este hervidero de gentes, donde se conseguía de todo. 

En Maicao la presencia árabe se hacía sentir, dueños del comercio y con una población que llegó a más de los 6000 habitantes y existe tanto arraigo que el actual alcalde es de ascendencia árabe, un prospero comerciante de nombre Mohamad Jaafar Dasuki Hajj, que está administrando pobreza inseguridad y una caída desastrosa del comercio debido a problemas fronterizos y crisis económicas.

Una vez frente al portón de la gallera, nos estaban esperando, Fadul y el famoso “Pato Loco”, quienes al vernos nos abrazaron y nos invitaron a entrar. Eso hicimos a través de una puertecita anexa al portón. ¡Oh, sorpresa! Una gran cantidad de gente y una algarabía estruendosa fue el recibimiento, ya las peleas de gallo habían comenzado. “Pato Loco” nos brindó cervezas Heineken de las grandes.

-          Mi compadre de inmediato me dice al oído - ¡Ojo, con cinco de estas tenemos! Estas tienen más alcohol que las águilas.

Fadul le dio a Falvino un “bojotico” y a mí me entregó otro. Yo sin preguntar lo guardé en el bolsillo del pantalón. Mientras Fadul nos decía:

-          Para que se entretengan en la ruleta o se compren una cerveza. La nominación más alta de billetes en el país, era el de doscientos pesos, el famoso “cafetero” por la efigie. Falvino con mil y yo con seiscientos, estaba bien.

Pero, ¡qué va! ahí no hubo necesidad de comprar nada, la gente alegre y “gastona” nos regalaban las cervezas y tragos de whisky, ¡eso era una locura! La bulla excesiva y el jolgorio estaba prendido, en el fondo encima de una tarima improvisada con tablones y tanques vacíos de aceite de 55 galones, una banda de música “papayera” llamada, San Francisco de la Paz, amenizaba el “fundingue” interpretaban el famoso porro, El Toro Negro.  Mientras tanto nosotros, como pudimos nos subimos a las gradas de la gallería, que no eran más que unos entarimados de madera como de cinco escalones atiborrados de gente con dinero y botellas de cervezas en las manos, gritando como locos: ¡Cien mil al giro! ¡Dos cientos mil al cenizo! ¡Voy a mi gallo! Etc. 

La pareja de gallos que en esos momentos recibía todas las miradas y atenciones de los eufóricos galleros era alentada por todos los presentes, los aleteos y picotazos iban y venían y los gritos de los fanáticos chocaban unos con otros y en la arena un acucioso juez de eventos gallísticos, seguía atentamente la contienda, que no duró más de dos minutos, porque el gallo cenizo mató al giro de un espuelazo que le destrozó el corazón. 

El dueño del gallo ganador salto la valla, levantó su gallo y lanzó un grito: ¡YA VAN DIEZ, NOJODA! ¡DENTRO DE DOS MESES PREPAREN EL ONCE! ESTE ES EL MERO MACHO, EL MEJOR GALLO DE LA REGION. El “Mero Macho”, gallo ganador se sacudió y de su garganta salió un sonoro y ensangrentado canto, como respaldando las expresiones de su mentor y dueño. 

La bulla se fue calmando y los ganadores cobraban y recibían las apuestas de los perdedores que sin problemas aceptaban la derrota, las gradas de la gallería iban quedando solas, hasta la iniciación de la próxima pelea.

 Nosotros, mientras tanto, tomábamos cerveza Heineken, ya iban más de cinco y las orejas calientes; seguían entrando y saliendo personajes de todas las calañas, unos cargaban sus hermosos y aliñados animales, buscando la oportunidad de cazar una pelea con los gallos de las cuerdas convidadas, algunos conocidos, pero la mayoría eran gentes de la región que les gustaba la gallería y durante meses atrás venían ahorrando dineros para apostar y tomar tragos en la fiesta de San José. No se puede decir que, así como llegaron se devolvían, porque el solo hecho de ir a la gallera era una “pea” segura.  

Cuando llegaron ensombrerados “pintosos” y perfumados cual galanes de cine, pisaban con cuidado para no dañar el lustro de los zapatos recién embolados y cuando se presentaban de regreso a sus casas, la gran mayoría, “sin cinco en el bolsillo”, los zapatos los habían cambiado por guaireñas, la camisa, no era la hermosa guayabera de cuatro puestos que le regaló la esposa para los eventos especiales, esa se perdió quien sabe dónde, el limpio apostador llevaba puesta una camiseta china blanca, que compraban en el mercadito guajiro tres por $1000, con un sombrero de pajita y tercia en el pecho una mochila guajira con un litro de Chirrinche y fumando ”Pielroja”, acompañado de dos o tres amigazos zarrapastrosos que lo único que los motivaba era la botella de Chirrinche que el paisano traía en la mochila.

En la gallera la fiesta continuaba; en esos momentos entra un señor, de baja estatura, gafas Ray Band oscuras, con una mochila guajira terciada al hombro, pantalones Lee, camiseta y gorra del equipo Junior de Barranquilla, zapatillas Reebok blancas, escoltado como por cinco “gorilas”, que como una catapila (Caterpillar) le iban abriendo el camino para que este pasara sin problemas. Se trataba de Luis Fernando “el Chato” Oñate, un gallero de grandes quilates, oriundo de Camarones y residenciado en Riohacha, quien tenía una cita gallística con Édison “Encho“Pitre, de origen Fonsequero pero residenciado en Santa Marta. Se estimaban mucho y se trataban de compadres, pero la cita era el enfrentamiento de sus gallos con una apuesta preconcebida de un millón de pesos. 

“El Gavilán Mayor” un “giro” bien “criao”, nombre del gallo de “Chato Oñate” que se enfrentaba al gallo canagüey “Flor de Caña II”. Aquel, lo cargaba un señor de piel morena, delgado pero fornido, debajo de un sombrero sabanero, con un “habano nacional, sello de oro” encendido que dejaba el olor a tabaco impregnado en todas partes; mientras entraba con el gallo izado con la mano derecha, con la otra lo sobaba y levantaba las plumas traseras, de una manera rítmica y elegante. 

A él, lo atravesaba un maletín colgado al cuello, donde cargaba todos los utensilios necesarios para la preparación del gallo antes de la pelea. Se trataba del negro Luís, oriundo de Sincelejo, cuidador y manager de la cuerda de gallos del “Chato” Oñate en el barrio los Olivos de Riohacha. Este señor experto en la materia se las conocía todas.

Dueños de todas las miradas y orgullosos del recibimiento de los presentes que, de una manera u otra, intentaban darle un saludo de mano al “Chato”. Este no se percató que en la primera fila de la valla ya lo estaba esperando su compadre “Encho” Pitre, que calladamente dejó que este se diera cuenta de su presencia para levantarse y darle un fuerte abrazo. 

“Encho” un fornido y atlético personaje piel morena, de casi dos metros de estatura, lucía un sombrero texano gris, una sonrisa burlona, tapizada por una negra y bien arreglada bigotuda, una camiseta Golf amarilla, Jean azules y botas texanas y el “chato, escasos 1,65 m. (la diferencia de estatura era abismal) éste le abrazo la barriga como muestra de cariño y respeto, y el otro le sobo la cabeza.

Pitre también gozaba de sus cordones de seguridad, quienes estaban repartidos y camuflados en todas partes de la gallera. Se saludaron efusivamente y después de un trago de Old Parr, se sentaron en sus respectivos taburetes, uno al frente del otro en primera fila de la valla, para cerrar las apuestas. El gallo “Flor de Caña II” del compadre “Encho” Pitre, estaba reposado y su manager lo mantenía en un guacal especial, esperando el momento de la riña. 

De este par de amigos se decían muchas cosas en la costa Atlántica y todas terminaban en que tenían mucho poder y dineros frutos de presunto tráfico de marihuana. Siempre andaban escoltados y en caravanas de carros nuevos, con monumentales mujeres y armados hasta los dientes. Esa noche no fue la excepción

Era una de las peleas de gallos finos más esperada en la región y con invitaciones especiales a las cuerdas de renombre en la costa Atlántica, había presencia de cuerdas de Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Cesar y una delegación de San Andrés que no trajeron gallos, porque invitados, vinieron especialmente a conocer la manera cómo se realizaban las riñas de gallos en La Guajira.

Primera vez en la vida que veíamos tanta plata junta, cuando el señor “Encho” Pitre, nuestro paisano, a quien saludamos de mano porque él nos reconoció, como Fonsequeros. Nos dijo que más tarde hablábamos y dejó ver las pacas de billetes cafeteros de $200 en el fondo de su mochila. La apuesta grande se les entregó a las autoridades gallísticas quienes cobraban un cinco por ciento del total de la misma. En todo el recinto, entre los asistentes se llevaban a cabo apuestas libres, donde la palabra del gallero se hacía valer. 

Los montos de estas apuestas nunca sobrepasaban el de la principal, pero era muy común ver apuestas de cincuenta, cien y hasta de tres cientos mil pesos. Que en el momento de la terminación de la riña eran pagados automáticamente sin problemas entre los apostadores. La apuesta principal aumentó, porque llegaron los galleros del sur de La Guajira encabezados por Hugo Romero Povea, Saúl Brito, Bartolo, José y Jafet Parodi, “Checha” Urbina y los de Dibulla, comandados por el señor “Chei” Campo que apostaron quinientos mil pesos más por gallo.

Era una de las apuestas históricas en esta gallería de las fiestas de San José de Maicao. Cada uno de los grandes apostadores entregaron las mochilas respectivas a los jueces, que no contaron el dinero, porque suponían la seriedad de cada cuerda y sería bastante demorado ponerse a contar tres millones de pesos en billetes de doscientos. Se acordó amarrar las bocas de las mochilas y se guardaron en la caja fuerte de la gallera, tal cual las entregaron; el ganador recibiría las mochilas.

El juez principal hizo uso de un megáfono y pidió silencio al auditorio y que la banda dejara de tocar, porque iba a comenzar la pelea principal de la noche, ya el reloj marcaba las 2:05 minutos de la madrugada, y se les pidió a todas las personas que estaban dentro de la pista de pelea que salieran, porque se iba a dar inicio a la tan esperada riña. En la arena solo se permitía los cuidadores de los gallos quienes calentaban a sus pupilos de manera particular en sus esquinas y los azuzaban con el fin de calentar los músculos.

Se da inicio la pelea y los dos colosos, uno en frente del otro con rítmicos y milimétricos movimientos de la cabeza, como si los tocaran pequeños impulsos eléctricos, los ojos inquietos y las plumas del pescuezo erizadas, casi que al mismo tiempo se embisten, la algarabía del público es estruendosa, los principales apostadores se levantan de sus taburetes, y gritan ¡Arriba mi gallo! ¡Mátalo! ¡Van $500.000 más! Y un sinnúmero de expresiones gallísticas que riman con el desarrollo de la riña; el bullicio aumentaba en la medida que los gallos se espueleaban y la confrontación crecía, las barras divididas y los galleros entusiasmados tomaban cerveza, whisky y fumaban cigarrillos y el 
¡Arriba mi gallo! C ¡Arriba mi gallo! ¡Mátalo! ¡Van $500.000 más! Se repetía y se repetía y la euforia contagiaba el ambiente. 

Después de casi cinco minutos de pelea, cansados y ensangrentados los gladiadores, sin fuerzas se picoteaban y una que otra vez lanzaban débiles espuelazo que eran vitoreados por los fanáticos de cada gallo, pero el cansancio era notorio y las fuerzas se habían agotado casi por completo.

El juez de la riña permitió que los cuidadores de ambos gallos entraran a la arena y cogieran cada uno su animal, lo mantuvieran unos segundos y los volvieran a soltar para ver como respondían. El gallo “Flor de Caña II” de “Encho Pitre” respondió al  pequeño receso y como una fiera malherida saltó sobre su enemigo y espuelazo, tras espuelazo lo dejó, traspasado los pulmones y una herida mortal en el corazón que le ocasionó la muerte inmediata.

“Encho”, saltó la valla y levantó su gallo y un grito inmenso se escuchó en la gallera…¡yo se lo dije compadre, este gallo es una metralleta! Eufórico y feliz, saltaba y gritaba y lo abrazaban y felicitaban los galleros que de alguna manera se camuflaban como seguidores de  "Flor de Caña II"  que fue rescatado por su cuidador, lavado y “enguacalado”. 

La euforia es contagiosa y hasta el mismo Chato se mostraba tranquilo a pesar de haber perdido, reconoció que el gallo de Pitre se comportó mejor, la fiesta siguió y las peleas continuaron, pero ya habían perdido importancia y los amigos se fueron seleccionando en grupos para seguir conversando. Alrededor de “Encho”, estaba un circulo como de 25 amigos, que tomaban trago y conversaban en voz alta, tanto que yo no entendía nada. Me encontré con mi compadre Falvino y nos alejamos un poco del bullicio.

-          ¿Usted qué se hizo? Me preguntó.

-          Me quedé cerca de “Encho”, y con tanta gente no tenía como salir. Le respondí.

-          Él me miró con una sonrisa picarona y me dice:   -Yo si me gané $5000. Me encontré con “Quique” Solano y apostamos, yo le fui al Canagüey de Pitre y aquí tiene mil que yo le voy a regalar, ¿usted no apostó?

-          No “hombe” compadre, yo no sé de eso. Además, con estos mil ahora me compró un jean y una camiseta en Cacaíto. Eso no estaba en la libreta.

Estando los dos conversando yo siento me tocan la espalda, volteo y es el compadre Encho Pitre que nos brinda un trago, después de saludar a Falvino. Lo felicitamos conversamos de todo un poco, él quiso saber que estábamos haciendo con nuestras vidas, le explicamos someramente. 

Y nos despedimos, en el momento de chocar la mano me dejó una bendición de $10.000 pesos y me dijo: para que se saquen el guayabo. Mitad y mitad, esa platica cayó como del cielo. Eran aproximadamente las 7:00 de la mañana, estábamos serenos, un día lunes festivo en Maicao. Buscamos a Fadul, también había ganado, estaba contento tomando cervezas que nos brindó, le preguntamos por “Pato Loco” nos dijo que se había ido de la gallera como a las tres. Y que no sabía nada de él. 

Nos invitó a desayunar tortuga donde una señora mestiza que “cocina rico” – nos dijo. Allí estuvimos como hasta las once de la mañana. 

Tomando cervezas hasta que el cansancio nos fue tumbando. Fuimos al apartamento de Fadul y reposamos como hasta las tres de la tarde y a esa hora partimos de regreso para Fonseca, no sin antes poner full la camioneta con gasolina venezolana barata $1000 fueron suficientes, muy despacio y tomando cervecitas Polar venezolanas en el camino, hasta que llegamos a la villa de San Agustín, faltando quince minutos para las siete de la noche, con unos pesitos importantes en el bolsillo, gracias a Flor de Caña II.

Hoy continua la misma amistad y cada vez que podemos damos rienda suelta a parrandas y tardes de dominó, con amigos que nos permiten recordar esos lindos pasajes de nuestra juvenil existencia. Tronchadas repentinamente por el azote de la pandemia del Corona Virus, que nos tiene en cuarentena obligada, quizás hasta cuándo…Dios permita que salgamos todos bien librados, unidos en familia quietecitos en casa.


FONSECA, 13 de abril de 2020

domingo, 26 de abril de 2020

Lo invisible sí existe

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Son varias las situaciones que nos ha tocado vivir en este singular año 2020 y muchas de ellas tienen relación con los complejos acontecimientos derivados de la pandemia que hoy tiene a la humanidad contra las cuerdas en una de las cuarentenas más grandes de la historia y una de las situaciones de riesgo más terribles de las cuales se tenga noticia.

lógicamente todo esto ofrece una serie de enseñanzas que bien aprovechadas podrían servir para que el género humano reoriente su forma de ver el mundo, el estilo de vida, sus sistemas de producción y el orden de sus prioridades.

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Veamos a continuación algunos de los más importantes aprendizajes de estos meses que hemos vivido entre el vértigo de la cotidianidad y el temor por lo que pueda pasar mañana o tan sólo dentro de unas horas o unos minutos.

1. El orden de las prioridades. Desde hace mucho tiempo los seres humanos en todos los lugares estaban concentrados, obnubilados diría yo, por lo espectacular, por las luces deslumbrantes de los sucesos pasajeros.  Así las cosas, un papel preponderante lo ocupaban los deportes de alta competencia, la vida de las denominadas, la farándula y otras cosas que ocupaban la mayor parte del tiempo y demandaban también una gran inversión.
La actual crisis nos ha permitido ver que se puede vivir sin todo lo anterior: el balón de fútbol dejó de rodar sin que el mundo se acabara, las celebridades hace tiempo no se presentan en público ni firman autógrafos y el mundo sigue en pie, la farándula pasó a un segundo o tercer plano y la tierra sigue girando. 
En contraposición con lo anterior nos hemos dado cuenta de que era necesario regresar al origen revalorar el sistema de salud reconsiderar la importancia que se le venía dando a los médicos y las enfermeras al personal de aseo hospitalario en general a todos los trabajadores del sistema de salubridad y también el valor que debe dársele a la unidad en la familia. Ojalá que cuando todo esto termine no queramos regresar al agitar la vida que teníamos antes de la pandemia y por el contrario podamos continuar por un camino que nos haga más humanos.

2. La debilidad del colectivo humano
El mundo ha vivido desde hace mucho tiempo sometido al temor de que una guerra pueda acabar con la existencia de la raza humana e incluso del planeta. Se le tiene miedo también a catástrofes naturales como huracanes y terremotos. También se ha mencionado la visión apocalíptica de un mundo que sucumbe a los pies  del hambre.

Los gobiernos han formado poderosos ejércitos y han ordenado a la industria militar la fabricación de armas cada vez más poderosas y destructivas. Pero dichas armas, el poderío económico y la egolatría de los poderosos no ha servido de nada para enfrentar al más pequeño de los enemigos. 

Lo que todo esto ha demostrado es la debilidad de los actuales sistemas para proteger la prolongación de la vida en las condiciones en la que se había concebido.

3. En consonancia con lo anterior debemos decir que ni los ejércitos ni las armas ni la sociedad de consumo ni la tecnología de la que tanto nos ufanamos han servido para darnos tranquilidad durante los tiempos de la pandemia. 

¿De qué sirven los fusiles, qué utilidad tienen los tanques de guerra, las bombas y los soldados bien entrenados y dotados para cuidarnos de un enemigo al cual ni siquiera podemos ver?

 4. ¿Qué es entonces lo verdaderamente importante?

Esa es la pregunta que hoy todos nos hacemos.  Los templos están cerrados, las escuelas y universidades están cerradas, la mayoría de establecimientos comerciales están cerrados, los aeropuertos se encuentran cerrados y los aviones parqueados en sus hangares y la vida sigue como si nada estuviera pasando.  

Entonces preguntamos de nuevo: ¿qué es lo realmente importante? Y tenemos que responder lo realmente importante es la familia, la única con la que podemos compartir en estos momentos y Dios qué es el único capaz de brindarnos esperanza.

5. El renacer de la naturaleza

Nos han contado por estos días cómo se ha recuperado la capa de ozono, cómo han reverdecido ciertas praderas y sabanas que ya se encontraban amenazadas con la desertización, y como algunas especies animales han podido regresar a sus antiguos hábitats de los cuales fueron desplazados por la llegada masiva de pobladores quienes arrasaron todo a su paso. 
Ojalá que en el día después, cuando ese día después llegué, tomemos las medidas necesarias para que podamos tener una coexistencia pacífica con la naturaleza.

6. El poder de lo invisible

Algunas personas quedaron apegados al socorrido principio de ver para creer fundamentados tal vez en la incredulidad de Tomás el apóstol que sólo le creyó a Jesús la historia de la resurrección una vez pudo meter el dedo en sus heridas. 

Hay quienes no creen ni en la existencia ni en el poder de un ser supremo debido a que no pueden verlo, pero curiosamente hoy estamos amenazados por un virus letal y poderoso al que tampoco podemos ver pero de cuya existencia no dudamos.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Avanza capacitación de comisiones de empalme en Maicao


Maicao-. A esta hora se lleva a cabo la última jornada de capacitación de las comisiones de empalme del alcalde electo de Maicao Mohamed Dasuki.
La sesión de hoy, jueves 7 de noviembre, está a cargo del administrador público Eduard Mercado, quien representa a la USAID.

En el día de ayer hubo dos conferencias. Un a en la mañana a cargo de Luis Guillermo Baquero, Margarita Crespo y María Alejandra Zúñiga, de la Fundación Cerrejón, y otra en la tarde orientada por Mauricio Henríquez de la Función Pública.

Durante las capacitaciones se ha logrado conformar una mesa de trabajo por cada una de las dependencias de la administración municipal, las cuales tendrán a su cargo desarrollar un empalme cordial, armónico y ágil con la administración de José Carlos Molina.

En la tarde de hoy el Gobierno de Molina tendrá una reunión con Mohamed Dasuki y algunos de sus asesores con la finalidad de establecer el cronograma de actividades del empalme, el cual se iniciará la semana entrante.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

En Maicao comenzó capacitación de comisiones de empalme



Maicao-. En la mañana de hoy se inició la capacitación de las comisiones de empalme designadas por el alcalde electo de esta ciudad Mohamed Dasuki.

Las jornadas en la que un grupo de profesionales de distintas áreas se preparan con el fin de iniciar el proceso es liderada por la Fundación Cerrejón, la Función Pública y la USAID, entidades que a su vez asesoran al Gobierno del actual alcalde José Carlos Molina, con el fin de que éste haga un cierre de gobierno exitoso.

En la mañana de este miércoles los orientadores fueron Luis Guillermo Baquero, María Alejandra Zúñiga y Margarita Crespo Habib, en representación de la Fundación Cerrejón para el Fortalecimiento Institucional, quienes hicieron una completa disertación sobre los fundamentos legales y la metodología establecida para el desarrollo de estos procesos.

La instalación de la jornada estuvo a cargo del alcalde electo Mohammed Dasuki, quien hizo un llamado a desarrollar un empalme cordial, sin ningún tipo de confrontaciones y basado siempre en el amor a Maicao.

En horas de la tarde le corresponderá el turno a la Función Pública, quien a través de Mauricio Ramírez disertará sobre la parte técnica del proceso de empalme y el conocimiento de los formatos requeridos.

Noticia en desarrollo….

jueves, 17 de octubre de 2019

El pasquín: palabras creadas para difamar




Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

El pasquín, originalmente es un diario de muy pobre nivel, que vive en la mayoría de los casos de la denuncia y el escándalo. El origen de la palabra hay que buscarlo en el italiano lengua en la cual se escribe "pasquino" (pronúnciese la "u" y léase "pascuino"). El vocablo proviene del nombre del gladiador romano Pasquino, en cuya estatua se adherían escritos con sátiras, burlas y críticas contra personajes públicos.

En nuestro medio ha revivido en la forma de hojas sueltas, fotocopias de mala calidad e incontables horrores ortográficos, en cuyos textos se puede leer (si es que hay quien quiera leerlos) toda clase de improperios y canalladas contra las personas, relacionadas principalmente con su vida íntima, su conducta moral y, lo más importante, sus relaciones amorosas.   También se usan como medio de divulgación las redes sociales y los perfiles falsos, detrás de los cuales se esconden los cobardes cuyo estilo de vida es dañar y dañar a los demás. 

Habida cuenta del auge que los pasquines han tomado en los últimos días, hemos decidido redactar un práctico manual con instrucciones precisas para elaborarlos. Tome papel y lápiz y anote estas prácticas recomendaciones:

1o. Mezcle dos gotas de verdad en un litro de mentira. Preferiblemente en un galón. Si usted no incluye un tanto, al menos un tantito de verdad, va a fracasar como "pasquinólogo". Le aconsejo mirar bien este punto. Si un caballero no se ha casado, a pesar de sus treinta años, invente que es homosexual. Si el mismo Señor tiene amigos, diga que estos son sus compañeros de aventuras. Si un funcionario público compra un auto nuevo (verdad) diga que es producto de sus actos de corrupción en el cargo (mentira o verdad, ¿a usted qué le importa?). No se le olvide, por cada litro de mentira mezcle dos gotitas de verdad. Repito: no olvide esto quiere triunfar como redactor de pasquines.

2. Nunca de la cara. Esta recomendación es muy importante. Revelar su identidad lo puede meter en un berenjenal más grande del que usted quiere armar para sus víctimas. Dar la cara suele hacer perjudicial para la salud. Por eso, su pasquín debe ser anónimo y evitar cualquier pista que pueda delatarlo. Recuerde bien: si lo descubren estará pedido; si se dan cuenta que su mente ideó el libreto puede tener un disgusto. La gente suele enojarse y enojarse mucho cuando es involucrada en un pasquín.

3. Sepa elegir a sus víctimas. Escoja personas cuyo carácter de notables ayude a crear una mejor historia. Al público le gustaba que le cuenten cosas sobre la gente a la que conoce. Y le gusta saber noticias, aunque sean mentiras de las personas a las que conoce. No le niegue a nadie el placer de deleitarse a costa de la honra ajena.

4. No se olvide de incluir errores (ojalá horrores) de ortografía, gramática y redacción. Ningún pasquín respetable prescinde los errores porque éstos le dan el toque especial, la categoría de Pasquín, de publicación del bajo mundo y, además, contribuyen a despistar a quienes se interesan en descubrir al autor o autores del escrito. No se le olvide escribir zorra con S; miserable con "V" y Cartagena con "c" con minúscula y con jota.

Los errores de ortografía le dan estatura a su pasquín. Estatura muy baja como para insertarse en el mundo de las calumnias y las infamias.

5. Propague el pasquín, porque ¿de qué sirve escribirlo si no tiene lectores? Imprímalo, fotocópielo y mándelo a repartir (No es aconsejable que usted mismo lo distribuya). Pida que lo peguen en los postes; que nos regalen en los puestos de revistas; que lo lancen al viento en el mercado; que lo deslicen por debajo de las puertas. Abra una cuenta de correo electrónico (no use su nombre) y mándelo por internet a todas las direcciones posibles.

Si ya se decidió a escribir el pasquín no ahorre esfuerzo para darlo a conocer. Si usted es un verdadero campeón de la "pasquinología", tenga en cuenta que todos los medios son válidos. No descarte pegar una copia en la puerta del templo y otra en el tanque del carro que reparte el agua en el barrio.

6. Si de verdad verdad quiere dedicarse a la "pasquinología" despídase de los escrúpulos, renuncie a los valores y olvídese de los principios. Si en verdad quiere seguir adelante piénselo bien, porque este pecado contra la honra ajena es incalificable y sólo las personas perversas y de mentes retorcidas lo cometen. Antes de comenzar a escribir arrepiéntase, confiésese con su conciencia y pida perdón a Dios. Escribir pasquines es propio de los cobardes e indecentes. De los seguidores del diablo. Quien lo hace lleva debajo del brazo una bomba que puede explotarle ahora o más tarde. Y en su mano la llave que abre la puerta del infierno.
Por: Alejandro Rutto Martínez


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